“Mi nombre se escribe como se lee: Monky, porque cholo soy. Me gusta ser verídico, soy auténtico”, dice Pedro Tolomeo Rojas Meza (53) mientras pasa su rasqueta sobre la tinta fosforescente de sus estampados, afiches de fiestas ‘chicha’, esas donde Toño Centella, Tongo, Chacalón o Fresia Linda llenan locales de distritos como Ate, El Agustino o Villa María del Triunfo (Lima). A Pedro lo encuentras en su taller de San Juan de Lurigancho, allí donde sus afiches se adquieren desde S/.1 hasta US$30 dólares, según el pedido del cliente.
HISTORIA. El padre de los afiches fluorescentes trabaja desde los 10 años, pero no dejó de lado su pasión oculta por el arte. Su vida como dibujante empezó a los 12 en su pueblo, San Lorenzo, distrito de Jauja. En quinto de primaria ganó su primer concurso de dibujo con un bodegón, con un florero sobre cartulina. “No conocí a mi papá. Murió cuando tenía 6 meses de nacido”, cuenta quien culminó la escuela a los 18 y es el cuarto de cinco hermanos. “No teníamos suficiente para vivir”, confiesa. Trabajó de mozo, cocinero, mecánico, chofer, cobrador de combi, entre otros oficios que rememora. “Nunca me he avergonzado”, recalca y dice que vivió hasta hace algunos años solo para autosostenerse.
BOHEMIA. En 1980 llegó a la capital sin conocer la caótica ciudad, junto con su mejor amigo. Su incursión por la ciudad empezó con huainos y canciones como Un pasajero en tu camino, Huancaíno soy, Agonías del recuerdo, Casahualca. Las calles del Centro de Lima -desde el Parque Universitario, pasando por la plaza Dos de Mayo, la plaza de armas, la plaza San Martin- oían el eco de aquellas canciones que lo acompañaron desde la infancia. Algunas de esas nostálgicas canciones se entrelazaron con el alcohol. La vida bohemia lo llevó a sumergirse en el vicio. Perdió tiempo. A los 21 regresó a su tierra natal.
COLORES DE LA CIUDAD. Su tío, Juan Temisela, hacía afiches en San Lorenzo. Pedro fue apodado por sus clientes como ‘Mono’ o ‘Monito’. Luego, sobrino y tío decidieron viajar juntos a Lima y trabajar en su taller de la avenida Chiquián, en el distrito de El Agustino. Era 1982 cuando Los Shapis, Vico y su grupo Karicia, Chacalón o Los Mirlos se apoderaban con furor de los escenarios con sonidos vernaculares. Así empezó a trabajar carteles para los músicos peruanos. No cumplieron con pagarle como ayudante y desistió del arte para trabajar como cobrador de combi.
CONOCIDO. Un buen día decidió ir a una de estas fiestas para las que diseñaba afiches. Llegó y los artistas y cantantes lo reconocieron. Le hicieron innumerables pedidos para sus presentaciones. Así, Pedro Rojas se convirtió en ‘Monky’, el rey de los afiches chicha. Puso su taller. Esta vez con el apoyo de un amigo, Pedro Santiesteban, dueño del local “Así es mi tierra”, en el distrito de La Victoria, quien le dio el espacio a cambio de mil afiches. Por cada uno de estos carteles luminosos de 80 cm x 60 cm, ‘Monky’ tarda de tres a cinco horas en confeccionarlos, depende del tamaño. Hoy algunos de sus trabajos se exhiben en prestigiosos restaurantes de la capital.
El año 2013, ‘Monky’ ganó otro concurso, en el Centro Cultural de España, con su mural: “A mí qué chicha”. Viajó a Argentina, el 5 de octubre para la premiación del concurso Trimarchi y ahora estará en Washington en 2015, en el festival Smithsonian Folklife.

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