Artesanos hacen del tejido una actividad vitalicia
Artesanos hacen del tejido una actividad vitalicia

Los días parecen haberse detenido en el apacible distrito de San Pedro de Cajas, en Tarma, donde sus pobladores tejen y tejen, demostrando una gran destreza para la elaboración de coloridas frazadas, ponchos, mantas y tapices. “Cuando trabajo me olvido del tiempo. Ahora la vista y el tacto comienzan a fallarme, pero sigo tejiendo”, refiere Eleuteria León (67).

Utilizan herramientas y técnicas españolas, tan antiguas como la época de la conquista, que los sampedranos han hecho suyas y la transmiten de generación en generación. “Mi madre me enseñó a hilar con la pushca, mientras mi padre tejía. Ella se amanecía con su pushca. Tiempo después compró una máquina de hilar que era más rápida”, cuenta Estefa León (72).

falta de mercados. Sin embargo, pese al esfuerzo y calidad de su trabajo, los artesanos, en especial los de la tercera edad, se quejan porque no tienen un lugar donde expender sus productos. “No hay venta, a veces salimos a Tarma o La Oroya y regresamos solo con el pasaje de vuelta”, dice Leoncia Orihuela (77). En tanto que para Marcial Rivas (78), quien demora entre 2 a 3 días para tejer una manta, señala que al mes en promedio vende S/.150, lo que no le alcanza ni para cubrir los materiales usados. Hace unos años el programa Pensión 65 llegó a San Pedro de Cajas y ahora son 319 ancianos que reciben con alegría los S/. 250 cada dos meses. “Si no recibiéramos la pensión, hasta estaríamos mendigando”, refiere un artesano.

Para el coordinador territorial del programa en Tarma, Percy Cutipa, lo que falta es la integración de los gobiernos locales para buscar nuevos mercados y precios justos.