SELVA ALEGRE. La gerenta administrativa de la empresa "Antojitos de Arequipa", Sharon Alexandra Páliza Valdivia (30), fue secuestrada y asfixiada por sus familiares más cercanos, quienes convivieron 2 días con el cadáver, esperando cobrar un rescate de S/. 50,000 pero fueron intervenidos a las 3:00 hrs. de ayer en la calle Las Claverías Nro. 103 de la Urb. Selva Alegre, cuando intentaban colocar el cuerpo en un taxi, actitud sospechosa que advirtió la tripulación de la patrulla PL-7253 de la PNP Turismo que casualmente hacía su paso, descubriéndose así el macabro crimen por el que corresponde la cadena perpetua a los 3 autores.
La víctima, quien deja un niño pequeño, es hija de la conocida empresaria nacida en Cusco, Jesús Venecia Valdivia Vargas (54), dueña de las tiendas "Antojitos de Arequipa", cuyos locales se ubican en las calles General Morán Nro. 127-129, Portal de Flores Nro. 144, Jerusalén Nro. 120 y local Nro. 4 del hall del aeropuerto mistiano, así como del café "La terrace cousine", el restaurante turístico "Inca Huasi", el hospedaje 3 estrellas "Arequipa Suites Plaza" y el restaurante "Antojitos de Mi Tierra", situados en la mejor zona comercial de esta ciudad, logrados en 25 años de arduo trabajo de Venecia, según la página web de la empresa.
Las diligencias estuvieron a cargo de la fiscala María del Rosario Lozada Sotomayor, titular de la 2da. Fiscalía Penal Corporativa, quien desde el martes coordinó acciones con agentes antisecuestros llegados de Lima, logrando levantar el secreto de las comunicaciones.

Envidiaban fortuna. El éxito del consorcio turístico, de servicio y alimentación, donde también no es ajeno el hermano de Sharon, Luis Alberto Páliza Valdivia, al parecer provocó la envidia y cólera de la hermana de la dueña, Vilvia Valdivia Vargas (52), su esposo, retirado del Ejército, Javier Marín Bratwaithe (64), nacido en Iquitos, y de la hija de ambos, Vilvia Fernanda Marín Valdivia (20), esta última estudiante de 4to. año de Derecho en la Universidad San Pablo, pues según indicaron los allegados, la familia Marín era todo lo contrario de los Páliza Valdivia, quienes son emprendedores, exitosos, tratan bien al público, viven agradecidos a Dios y daban trabajo a Vilvia, en la elaboración de los dulces, a veces en la caja-mostrador u otras labores.
Los Páliza jamás imaginaron el rencor y odio que surgía en sus familiares directos y menos lo presentía Sharon, quien el lunes 13 salió de los negocios para almorzar en el departamento de sus tíos y prima, en el 4to. piso del condominio de Las Claverías, a pocos metros de Ugarteche, de donde no volvió a salir.

Los mensajes. A las 21:30 hrs. de ese lunes, Luis Alberto empezó a recibir mensajes de texto desde el celular de Sharon, indicándole que no avise a la policía y que tenían a su hermana por quien debían pagar 60 mil soles en 48 horas. Siguieron 13 mensajes más, en los que los desconocidos bajaron el pago a 50 mil dando como plazo máximo las 23:00 horas del martes 14, sin embargo, la víctima ya estaba fallecida, pues la necropsia confirmó que la asfixia se produjo el mismo lunes.
El texto de los mensajes revela la cólera que tenían hacia los Páliza, pues abundaban los insultos hacia la familia, como "no nos engañen basuras, los estamos vigilando", "imbéciles, nos están aburriendo", "tienen tantos carros y tantas tiendas y no van a tener plata, huev...", "boca de malditos", etc.

El taxi. A las 3:00 hrs. Marín Bratwaithe salió del edificio de 4 pisos y regresó en el taxi verde oscuro de placa DH-9377 conducido por Víctor Patiño (40), el que fue estacionado en el frontis para subir el cuerpo envuelto en una frazada, diciendo el varón que era su sobrina que se encontraba mal de salud. Sin embargo, por suerte, los policías que pasaban por dicha calle, al creer que se trataba de un hurto, pararon el patrullero y verificaron que era un cadáver, dando aviso a la fiscal de turno, María Lozada. "Mi sobrina murió el lunes a las 12 de un paro cardíaco y la llevamos a La Campiña para velarla en una funeraria", sostuvo Marín a los efectivos, pero no le creyeron.

Muchas evidencias. La revisión al departamento 401 duró más de 10 horas, con personal especializado que convocó la doctora Lozada Sotomayor. Los Marín tenían sábanas mojadas con restos de cabellos de Sharon, para mantener fresco el cadáver que ya estaba descomponiéndose; manuscritos en papel cuaderno con los textos de los mensajes; toallas con restos de sangre y pelos y, en los bolsillos de Fernanda se halló el DNI de la occisa, un mechón de sus cabellos y su aro del matrimonio que contrajo hace 2 años con Renzo Gómez.

La máxima condena. A los 3 asesinos les corresponde la cadena perpetua por el delito de secuestro según el Art. 152 incisos 6 y 11 y homicidio calificado, solicitando la doctora Lozada la detención preliminar de 24 horas y en lo posterior pedirá la convalidación de la detención por 9 días, hasta su traslado al penal.