Asesino de menor en SJL era consciente de sus actos, según especialista

El psicólogo clínico Walter Dávila sostuvo que César Alva Mendoza, "el monstruo de la bicicleta", es un "psicópata, no un loco"
Asesino de menor en SJL era consciente de sus actos, según especialista

Asesino de menor en SJL era consciente de sus actos, según especialista

06 de Febrero del 2018 - 09:31 » Textos: Redacción Multimedia

Como un frío calculador de sus crímenes calificó este martes el psicólogo clínico Waltar Dávila al principal sospechoso del secuestro, violación y muerte de una menor de 11 años en San Juan de LuriganchoCésar Alva Mendoza

“Conoce las consecuencias de sus acciones. Es psicópata, no loco. Planifica lo que va a hacer", opinó respecto a la conducta de Alva Castro el especialista.

No obstante, añadió que, a su parecer, "la niña lo sorprendió". 

"Es probable que lo haya conocido y que lo iba a delatar, y por eso optó por asesinarla”, explicó Dávila. 

CONTRADICCIONES 

Por otro lado, según fuentes de la Policía, trascendió que Alva Mendoza intentó contradecir su primera confesión, afirmando que, si bien había violentado sexualmente a la menor, el homicidio no era responsabilidad suya. 

También, Alva Mendoza, en un intento por despistar las investigaciones de la Policía Nacional, tras referir haber actuado solo, mencionó ahora que tuvo cómplices. 

Al respecto, preciso es señalar que el padre de la menor, Jorge Vellaneda, basándose en un informe preliminar de necropsia efectuada en el cuerpo de su hija, manifestó ayer tener la sospecha de que fueron tres personas las que ultrajaron sexualmente a su hija, pues, según sus palabras, se hallaron tres tipos diferentes de semen en el cuerpo de la menor. 

Trascendió, los resultados de de las muestras de semen y de la pericia psicológica serán entregados, recién serán entregados hoy. 

MODUS OPERANDI 

Sobre la forma de captar a sus víctimas, se informó que Alva Mendoza las abordaba y, posteriormente, abusaba de ellas. 

Ataques anteriores revelan que el sujeto cometía sus fechorías en San Juan de Lurigancho, en donde reside, pese a las denuncias en su contra y en completa libertad. 

Para captar a niñas, las engañaba con darles dinero o, como último recurso, las amenazaba con objetos punzocortantes. 

En el caso de su última víctima, sin embargo, se barajan dos hipótesis: la primera, que atropelló a la menor y le ofreció llevarla a un puesto de salud; y la segunda, que se había ganado la confianza de la niña por su constante presencia en los alrededores de la comisaría de Canto Rey, en donde algunos -incluido el padre del homicida-  dicen que era informante o “soplón” para la Policía, versión que, no obstante, fue negada por los efectivos de dicha comisaría.