Gracias al uso de abono orgánico de alta calidad que ellos mismos producen, ashaninkas de la comunidad nativa de Marankiari Bajo ubicada en el distrito de Perené, mejoraron e incrementaron la producción de los cultivos

Kamy es el nombre que se ha dado a esta producción, palabra en Asháninka que significa "organismo que mantiene el equilibrio del monte".

Los abonos son elaborados con tecnología local y son enriquecidos con harinas de rocas, microorganismos eficaces y nutrientes orgánicos, a fin de cumplir con la demanda nutricional requerida por los cultivos.

La Comunidad Nativa Marankiari Bajo para la preparación de los abonos ha aprovechado los conocimientos ancestrales sobre medio ambiente, que sumado a la tecnología Japonesa sobre manejo de microorganismos y la tecnología Alemana sobre nutrición en base de harinas de rocas.

Los trabajos han sido supervisados por el jefe de la comunidad, ingeniero agrónomo Oswaldo Rojas y asesorados por el ingeniero Francis Reyes Laínez quien cuenta con estudios en la Universidad Earth de Costa Rica.

Una vez aplicado el compost Kamy al suelo, los cultivos no necesitan fertilizantes quimicos plaguicidas, herbicidas o pesticidas para hacer frente a las enfermedades y plagas, en un suelo sano las plantas no necesitan fertilizantes ni productos químicos.

También elaboran biofermentos que ayudan en el desarrollo de los cultivos y en el control de plagas de los mismos.