En el último informe publicado por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (Inei), sobre evolución de pobreza a nivel nacional, Ayacucho es la segunda región más pobre del país con un índice de 51,9%, con una diferencia de 1% de la región más pobre (Cajamarca).

Cifra desalentadora teniendo en cuenta que en el 2010, la región había alcanzado superar a las regiones de Huancavelica (66,1%), Apurímac (63,1%), Huánuco (58,5%) y Puno (56,0%).

A pesar del descenso, el presidente regional de Ayacucho, Wilfredo Oscorima Nuñez, dijo no haber visto dichas cifras y que si fueran ciertas, estas no reflejarían la realidad, ya que para él, sí se estaría saliendo de la pobreza.

"La pobreza se está revirtiendo con la construcción de carreteras, pues éstas generan desarrollo económico", declaró Oscorima.

Al respecto, el gerente de Desarrollo Social, Félix Valer reconoció que estas cifras se deben a que lamentablemente no se invirtió en desarrollo humano y social, pues el gobierno tiene un carácter más estructural, es decir orientado al desarrollo de infraestructura.

Asimismo, coincidió en que la economía ayacuchana no es sincera, pues la construcción de edificios, la propagación de cooperativas y la adquisición de vehículos de último modelo aparentaría una economía que va evolucionando; sin embargo, se tendría que evaluar la procedencia.

Dijo además, que falta impulsar la inversión privada, para la generación de empleo, así como, existe una deficiencia en la elaboración de estrategias que articulen a todos los sectores para solucionar problemas como la inseguridad ciudadana.

Otro factor que influye en el desarrollo de una región, dijo Valer, son los cuellos de botella generados desde el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), para la habilitación del presupuesto, lo cual impide que se mejoren los salarios y el desarrollo de los programas sociales y económicos.

Opinión. Para el analista político Andrés Solari, el problema de la pobreza responde a una serie de indicadores como la inversión privada, debido a que la economía local está sustentada en la inversión pública que sólo mejora ingreso per capita de manera temporal.

La producción agraria en pequeños volúmenes, es otro de los indicadores que no permiten un despegue de la pobreza, debido a que falta asociatividad para manejar grandes volúmenes, una recomendación hecha desde las naciones unidas.

"Lamentablemente la producción agropecuaria está en manos de pequeños productores y la industrialización es casi nula" agregó.

Finalmente, indicó que el mal mayor es la gobernabilidad desarrollista orientada a la infraestructura y enquistada de corrupción.