JHOVANA MENDOZA
AYACUCHO
No hay control. El barrio La Magdalena en estos últimos años es invadida por antros de perdición y burdeles clandestinos que funcionan las 24 horas del día, a vista y paciencia de las autoridades. Los más perjudicados son los vecinos, por el peligro que representa, pues a diario se suscitan robos y atentados contra la integridad de las personas.
En un recorrido que realizo Correo por los jirones Unión, Miller, Sol y Bellido (a unos metros del parque Magdalena) encontró más de 20 lugares entre bares de mala muerte, prostíbulos, discotecas y cantinas que expenden alcohol con fachadas de bodegas.
LA GUERRA. Según el Comité de Vigilancia de La Magdalena que hace poco se conformó, muchos de estos burdeles tienen licencias de apertura como video pubs y restaurantes, pero funcionan como lugares de cita.
Los vecinos explican que en muchas ocasiones fueron clausurados, tienen resoluciones de sanción, multas de hasta 3 mil 500 nuevos soles y embargos por parte de la Municipalidad Provincial de Huamanga.
"Estamos cansados de las peleas, la bulla de las noches y los robos que se cometen a diario, ya no hay seguridad para nuestros hijos y para nosotras mismas, que a veces llegamos en las noches", comenta una de las moradoras que evita identificarse por temor a represalias por parte de los inescrupulosos dueños de estos lugares.
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Barrio La Magdalena, la nueva 'zona rosa'
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