Llocllapampa ya tiene su campeona. Yoselyn Cespedes Tacza, de 13 años, es el ejemplo de que la pobreza, el abandono y la emergencia en la educación, características de las zonas rurales, no es excusa para que una persona no salga adelante. El esfuerzo, la perseverancia y sobre todo, las ganas de hacer las cosas, trae sus recompensas. Para Yoselyn fue el ingreso al Colegio Mayor Presidente del Perú.
Migran a Huancayo. Hace dos años la familia Céspedes Tacza, cargada de ilusiones y, sobre todo, con un objetivo: darle una buena educación a su hija mayor, quien había ocupado durante toda la primaria el primer puesto, dejó su comunidad campesina de Llocllapampa para venir a Huancayo. "Cuando Yoselyn terminó la escuela su profesora me dijo que tenía potencial y que debía ser explotado, no pensé más y decidimos venir acá", señala Mirma Tacza.
Sin embargo, las cosas no fueron tan fáciles como pensaron y pese a los esfuerzos de Mirma Céspedes, no pudo obtener una vacante para Yoselyn. "Quería que estudie en El Rosario, María Inmaculada, pero no se pudo incluso intenté en la Asunción de Palián. Como conseguimos un cuarto por El Tambo, al final se quedó en Batanyacu en la IE Francisco de Zela", manifiesta, mientras mira orgullosa a su hija.
Por su parte la menor, nos cuenta que su colegio no tiene que envidiar en nada a las demás, "posee las tres 'B' es bueno, bonito y barato".
Preparación. Una de las personas a las que agradece Yoselyn su ingreso al Colegio Mayor es su profesora Cevina, de primaria, quien le dio una buena base y creyó en su potencialidad, mientras que en el área de Comprensión Lectora la docente Belinda la instruyó con 'pura práctica'. Su debilidad eran los números, pero estudiar en una academia resultaba caro, no obstante encontró al ingeniero Julio Lira que usando un sistema novedoso, le enseñó durante dos semanas las matemáticas, como jugando y a un módico costo: dos soles la hora.
Futuro prometedor. "Gracias a todos los que ayudaron a que mi pequeña pudiera ingresar, Dios los puso en el camino, estoy muy contenta me gustaría que se vaya al extranjero para estudiar", refiere Mirma, quien se encuentra en busca de trabajo.
En tanto, su esposo, que es taxista, hace lo posible por sacarlos adelante y hacer realidad el sueño de Yoselyn, ser una gran abogada, y espera que sus dos hermanos de seis y dos años también sigan su ejemplo.

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