La fe no solo es capaz de mover montañas, sino también de cambiar la mentalidad de un ser asesino a una persona artística. La fe profunda de Carlos Béjar Mondaca (39), sintió la presencia de Dios que le dio un don de pintor y ceramista para hacer cosas maravillosas a pesar que no puede salir de prisión, porque cl arte es vida y el más grande artista es Dios...y se lo ganó al crear la vida.

Carlos Béjar, poco a poco accedió aceptar los actos ilícitos cometidos, gracias al poder curativo de la oración y fe en Dios, el mismo que logró merced a una comunidad de apoyo espiritual del cual forma parte en el penal de Huamancaca. El hermano Jorge, refiere que Hugo siempre trasmite entre sus compañeros el eslogan : "en la vida o en la muerte Dios nos cuidará".

Dentro de la prisión, el arte de Hugo Béjar, sale de la inspiración de su alma que los transmite con sus dedos pintando artículos de cerámica utilitarios y decorativos...también aprendió las técnicas de la cerámica como los engobes de colores naturales y los diseños destinados a las personas que buscan darle a su hogar una decoración distinta a la tradicional.

TERROR

El 30 de abril del 2006, en el cuarto del Jr. Arica 339 Huancayo donde habitaba Carlos Béjar se hallo un cuadro aterrador: en el colchón sobre el suelo yacía el cuerpo inerte de una adolescente, estaba desnuda con pies y manos atadas con cinta de embalaje. Un vecino alerto el caso a serenazgo, cuyos agentes le intervinieron a Carlos Béjar cuando salía de la habitación...la víctima fue identificada como Mayumi S. M. (13) estudiante del colegio Cocharcas, quien visitó la vivienda donde habitaba su compañera Yumira, quien era sobrina del criminal.

Días después, en una inspección al lugar, pegado a la pared había una especie de banca revestida con cemento, un agudo policía al picar con un cincel saltó un chorro de sangre con olor pestilente y al abrirla se encontró el cadáver de otra niña, igualmente ultrajada, de ella sólo se sabía que tenía el nombre de Tachira, el cuerpo fue remitido a la morgue, por orden el fiscal.

Carlos Béjar ingreso a la cárcel de Huamancaca el 2 de mayo del 2006 por el delito de violación sexual seguida de muerte. El 8 de abril del 2008 la Segunda Sala Penal lo sentencia a cadena perpetua.

Marginado. Todo "ñato" (violador) es marginado en la cárcel, pero Carlos con su habilidad y oficio enfrenta el olvido y marginación

TENÍA ANTECEDENTES

No era la primera vez que cometía estos crímenes. En 1993, cuando prestaba servicio militar en la Base Contrasubversiva de Chanchamayo, Béjar violó por lo menos a 18 nativas. "Las amarrábamos y abusábamos de ellas. Es que siempre se negaban", dijo a la policía. Sus superiores, al enterarse de estos hechos, lo expulsaron y lo mandaron al penal de Huamancaca. Pero de allí Béjar salió con compulsiones predatorias aun más feroces. También estuvo preso el 95 (violación), 2001 y 2002 (lesiones).

Las tres primeras fotos corresponden a su encierro en prisión, el resto relatan la macabra forma en la que se descubrieron los cuerpos de las menores en su habitación.