PACORA. El entusiasmo y ganas que pusieron los organizadores de la X edición del Carnaval Costeño Pacorano Antiguo, permitió superar las expectativas y los eventos carnavalescos de años anteriores, al concitar mayor afluencia de público, así como disfrutar de la calidad del corso, donde la alegría y efervescencia fue contagiante.

En un ambiente colorido, festivo y con un sol opaco, así como una ligera lluvia, las viviendas de los pacoranos amanecieron con sus banderas verdes y encarnadas (rojas), donde manifestaban sus preferencias; era como una señal que decía: aquí no se reciben mensajes de otras cintas o bandos.

Pasacalle costumbrista. A las 10:30 a. m., empezó el pasacalle tradicional que tiene como propósito rescatar y fomentar nuestras costumbres. Se observó a los campesinos pacoranos con sus carretas, asnos, palanas, machetes, hoz, alforjas, sombreros, fajas, así como sus potos y cántaros de chicha que utilizan en cada jornada diaria de trabajo.

También llegaron delegaciones de los hermanos distritos de Inkahuasi, Chongoyape, la Señorita y Señora Fexticum (Monsefú), los diablicos de Túcume, las IÑIKU de diferentes localidades de nuestra Región Lambayeque. Al mediodía empezó el festival gastronómico El Cabrito más Grande del Mundo, que se realizó en el parque principal de Pacora. En base a ollas de barro, leña y la destreza de sus manos y buen gusto, se preparó el cabrito que permitió que las autoridades locales y visitantes, al igual que empresarios como Edwin Oviedo y César Alva se chupen los dedos.

Corso carnavalesco. A las 3 de la tarde empezó la concentración de los bandos Verde y Encarnado para dar inicio al tradicional como pintoresco corso carnavalesco, donde destacaron las floristas, Ño Carnavalón, Las Viudas, las Reynas Infantil, Juvenil y Adulta de ambas cintas, quienes iban acompañadas de su corte de honor. Los disfraces y carros alegóricos eran el complemento sustancial para el éxito del carnaval pacorano, cuyos visitantes y lugareños terminaron por gozar a más no poder de las actividades.