"Amo a mi novia y nunca le he sido infiel. Un día discutimos y me dejó, y no sé nada de ella", refiere el ingeniero Jesús J. M. El profesional estaba desesperado y quería saber dónde se encontraba su novia, Andrea y con la lógica desconfianza se dirigió al jirón Omar Yalli, entre las calles Huamanmarca para buscar a un adivino para saber dónde se encontraba su amada, a fin de que pueda darle una explicación sobre los motivos por los que lo abandonó.
Al llegar Jesús a la última cuadra de Omar Yalli, vio en la acera, sentados en estrechos asientos de madera, una docena de adivinos que atienden las consultas de sus ocasionales visitantes. Jesús se acerca a Yldauro Páucar, quien le inspira confianza y le brinda sus servicios con la lectura de naipes. Luego de cinco minutos, el adivino le dijo "le va ir bien y van conciliar con su pareja Andrea", y Jesús se retiró un tanto reconfortado.
Con fe. Así como Jesús, numerosas personas de diferentes edades de uno y otro sexo visitan a los videntes para percibir el destino de los negocios, estudios, trabajo, salud, relaciones amorosas o simplemente sobre el futuro en general.
Pedro Areche Lanazca (76), oriundo de Paucará-Huancavelica, refiere que la gente acude para buscar soluciones a su vida en el amor, salud, trabajo, negocio y familia. Los que vienen a consultarnos deben tener fe, que es lo más importante. "Yo hago buen trabajo con naipes y maíz, por eso me vienen a buscar", precisa Pedro, conocido como "Verde Culebra".
Por su parte, el vidente "chopcca" Juan Escobar Palomino menciona que aprendió a ver las cartas desde niño. "Tengo un método adecuado para ver el futuro en naipes y coca. En las hojas de coca, las formas y tamaños de la planta determina algunos aspectos de los destinos de la persona. También hago baños de florecimiento con hierbas nativas. Todo mi trabajo es para buscar el bienestar, no hago el mal a nadie", dice Juan Escobar.
Curan s usto. Cuando el niño no duerme bien, se despierta sobresaltado, llora mucho, anda muy nervioso, se enferma de todo, esto puede tener mucho que ver con el susto, y según la tradición de algunas personas, esto puede ser tratado por la medicina folclórica y llegar a ser sanados por un curioso.
Martín de la Cruz es un pintoresco longevo de 80 años, nacido en Cuenca-Huancavelica, y tiene una técnica especial para curar el susto a niños. Primero saca la biblia y reza, luego empieza a "chupar" iniciando por la cabeza, escupe lo que chupa, luego continúa con los dedos y termina en el pecho donde deja una flor de clavel y al final le sirve una copita de cordial, un remedio preparado a base de hierbas.

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