CERCADO. AHORRO. Cuando uno los observa fabricar su propia cocina solar, concebir el proyecto, trabajar durante 4 días, y luego comprobar que efectivamente funciona, recién cambian: adiós el escepticismo y salta la alegría.
El contacto con este cronista fue por el hilo telefónico, y bastó una par de palabras, para comprobar que sí era cierto aquello de las cocinas solares, donde "aprovechamos la energía solar, para cocinar todo tipo de alimentos, conservamos el planeta y de paso ayudamos a familias que no cuentan con recursos económicos para comprar gas o electricidad", nos explica el ingeniero José Díaz, coordinador general del proyecto Bolivia Inti-Sud Soleil.
EN EL LUGAR. Nos encontramos en una parte del local de Unámonos en calle Santa Marta, donde algo más de 20 padres, madres y jóvenes -todos escogidos exprofesamente por sus escasos recursos económicos- vienen construyendo sus "propias cocinas, con sus manos. Esa es la primera condición", nos señala un amable José Díaz.
BIEN FÁCIL. Cuando uno observa el proceso de fabricación, se percata que no es nada difícil, porque hasta personas que nunca supieron nada de carpintería, al final construyen su propia cocina, nos indica el experto.
La concepción es simple: consta de una caja aislada donde se provoca el efecto invernadero, con dos cristales que dejan pasar la luz del sol, la cual es absorbida por una lámina metálica.
Sigue explicando, con evidente entusiasmo, se pueden alcanzar temperaturas de hasta 150ºC, que con 4 reflectores complementarios, llegan a alcanzar hasta 170ºC, y ante nuestro escepticis-mo,pasamos a las pruebas...
TODO SE COCINA. Han transcurrido 3 días, y volvemos al local de Unámonos, y ¡oh, para sorpresa nuestra! , las madres de familia, han preparado, pollo al horno, pastel de papa, chancho al horno, y hasta un sabroso queque de naranja, que dan unas ganas enormes de probar todo.(Risas)
"Ud. puede comprobar que las cocinas solares son efectivas", reitera José Díaz.
Las sonrisas son más que amplias, y una muestra de satisfacción de los participantes de estos talleres, que tienen como fin principal, dotarlos de una cocina solar, a quienes menos tienen.
"NO REGALAMOS...". Don José, se apresura a indicar que en realidad no regalamos nada. No es la forma de ayudarlos; por ejemplo, para este taller, personal de Unámonos seleccionaron a las 20 personas, de acuerdo a sus reales condiciones económicas.
"La cocina cuesta cerca de 80 soles, de los cuales, les cobramos solo la mitad, y los beneficiarios se comprometen a devolver estos 40 soles, hasta en 3 ó 4 meses, de acuerdo a sus posibilidades".
Por lo visto, el sistema funciona por cuanto, indica, que hasta el momento, se han construido más de 15 mil cocinas solares, en Bolivia, Chile, Argentina y Perú.
¿No cree? No sea tan escéptico (a), es una realidad.
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Cocina solar,
hermosa realidad...
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