"Una tiza es menos costosa que una bala, apoyemos a los niños y adolescentes de zonas vulnerables". Son unos 175, entre niños y adolescentes, que integran el programa "Colibrí" de la PNP. En Tumbes, su sede se ubica en la IV etapa de Villa Primavera, en la provincia de Zarumilla.
El programa designado a la Policía tiene como objetivo recuperar a los niños de zonas populosas, de trabajos forzados y de familias disfuncionales; para tratar de guiarlos por el camino correcto y darles la mejor herencia: estudio.
Sin embargo, el panorama no es tan bueno que digamos, debido a que carece de logística por completo, de recurso humano y del apoyo de autoridades locales y regionales.
ORIGEN. La historia de Colibí, data del gobierno de Alberto Fujimori Fujimori; quien habría notado la problemática de trabajo en niños y la falta de seguridad en esta parte de la frontera. A raíz de ello el gobierno central habría realizado un convenio con la Policía; encargándole el destino de esos niños y adolescentes en manos de los efectivos policiales.
Pero los encargados no solo serían los del convenio, sino las autoridades locales y empresas privadas tenían el deber de apoyarlos. No obstante, estos dos últimos se encuentran ausentes; pues así lo indicó el encargado de este programa humano, superior de PNP, Raymundo Antonio Machuca Ruiz.
Este programa que empezó a brindar atención a la población vulnerable, tuvo sus inicios en el distrito de Aguas Verdes, Zarumilla.
ESE PASADO. Sería el distrito mencionado testigo de momentos grandiosos y de trabajo arduo de los encargados, de personas desinteresadas y de apoyo de otros programas del Estado.
"Fueron momentos de alegría y satisfacción", acotó Wilder More Tesén, quien estuvo a cargo durante 19 años del mencionado programa.
Sin embargo, por motivos personales se retiró de las filas policiales. Pero, cabe resaltar que a pesar de ello, hoy se ha convertido en un factor de importancia para el superior encargado.
"Su experiencia y conocimiento en este tema lo ha convertido en un integrante más", explicó Machuca Ruiz.
En tanto More Tesén refirió, "Esos años de 1992 fueron grandiosos, porque se notaba el trabajo y el interés de muchas personas en rescatar a los niños que se encontraban abandonados, sin estudios y laborando".
Asimismo indicó que se trataría de un gran programa porque observaba varios apoyos y además gran infraestructura de lo que sería la sede de Colibrí.
EN LA NADA. El terreno de 4 mil 38 metros cuadrados, hoy permanece triste, polvorienta y apenas construidos con el comedor y otro ambiente pequeño.
El espacio es utilizado por los integrantes para danza, charlas, deporte y otras actividades.
Pero que por falta de apoyo ha quedado abandonado y sin intenciones de seguir progresando, a pesar que cuenta con 175 integrantes entre niños y jóvenes, tanto varones y mujeres.
Según se supo, el ambiente verdadero contaría con espacios de recreación, talleres, sala de maquinarias, piscina, comedor, cuarto de cocina y otros espacios. Además la infraestructura estaba diseñada para albergar a 320 niños y adolescentes, provenientes de zonas vulnerables.
Sin embargo, todo lo planeado quedó en la nada, por desinterés de las autoridades locales.
También se supo que para la construcción de la sede Colibrí, se consiguió en el año 2009 la suma de 4 millones, monto que habría sido entregado en el gobierno de Gerardo Viñas Dioses.
"No sabemos qué pasó con esa cantidad de plata", expresó indignado More Tesén.
Agregando que dicha obra se encuentra olvidada en el Banco de Proyectos.
ALEGRÍA. Para dejar de lado un poco los malos momentos, Machuca Ruiz, explicó que mientras existan policías con ganas de trabajar para la comunidad, habrá felicidad en esos niños, niñas y adolescentes.
Contó que para ello organiza muchas actividades, que van desde la danza hasta los paseos.
"Ellos deben aprender la historia y ver su realidad, la intención es hacerle crecer como personas dignas y respetables".
Pero el trabajo no solo ha consistido en diversión, sino que muchos han logrado ingresar a estudiar a institutos del departamento y otras han partido y van partir a la Universidad César Vallejo, sede Piura, para cumplir sus metas planteadas.
"El estudio y su profesión es el mejor regalo que podemos darle", indicó alegre el coordinador.
PREVENIR. Es una de las grandes metas que tiene este programa de la policía nacional del Perú.
Si la sociedad se queja tanto de la falta de seguridad, robos de paso y a mano armada, asaltos, extorsión, sicariato y zonas denominadas rojas, es por falta de prevención y la falta de atención de las familias y niños por parte de las autoridades; indicó el ex coordinador del Programa.
Por su parte el actual encargado señaló, "Trabajamos para prevenir la lista larga y negativa de esta parte del Perú, porque si logramos captarlo a tiempo a esos niños y adolescentes podremos alejarlo de los malos pasos".
Ambos indicaron que muchos de los integrantes provienen de familias disfuncionales y malas intenciones con sus semejantes.
SATISFACCIÓN. Ambos interesados en este trabajo humano, acotaron que muchas veces han tenido tropiezos y desganas, por falta de personal y apoyo. Pero que se han levantado cuando los chicos de muchos lados y sus progenitores les han dado un saludo y un "hola" y un "gracias por todo".

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