Mariano Melgar. La solidaridad estuvo presente ayer en los vendedores de fruta del mercado San Camilo y los comerciantes y empresarios de los locales adyacentes al principal centro de abastos de Arequipa, para dar cristiana sepultura a un estibador sin familia, que durante más de 30 años colaboró con ellos ayudando a acomodar los productos.
El obrero siempre estaba solo y se desconocía si contaba con familia. Todos lo conocían como "Andrés" o "caroso" y logró que lo acomoden en el techo de un negocio de la calle Alto de la Luna 212, donde fue hallado sin vida, presentando putrefacción de unas 72 horas.
Se cree que decidió autoeliminarse al enterarse que sufría cáncer al estómago, según le dijeron la semana pasada en el hospital Honorio Delgado, donde fue dado de alta el martes 10, recomendando asista al nuevo Instituto Regional de Enfermedades Neoplásicas (IREN).
El fiscal Raúl Godos entregó el cadáver a los comerciantes de las calles Piérola y Alto de la Luna, quienes la tarde de ayer lo enterraron en el cementerio Jerusalén, previos rezos y cánticos.
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Comerciantes unidos
despiden a estibador
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