Cusqueño revoluciona producción porcina
Cusqueño revoluciona producción porcina

No es que el altiplano, o la sierra alta del Perú sureño, sea un páramo de pobreza. Sucede que se están dando muchas iniciativas de innovación pecuaria, como es el caso de la crianza de porcinos locales genéticamente mejorados, en pequeñas unidades productivas, con altos niveles competitivos, particularmente en las provincias de Huancané y Moho.

"Tradicionalmente se consideraba la crianza de cerdos como propia de zonas como la costa y los valles interandinos, es decir las partes bajas, pero la experiencia desarrollada por el programa CARE- Puno en provincias del norte del departamento ha demostrado la gran capacidad de adaptación e innovación tecnológica en la actividad porcina", dijo a Correo el ingeniero cusqueño Vidal Pino Zambrano, experto encargado de la evaluación del proyecto.

Se trata de pequeños módulos familiares que, con apoyo técnico, han logrado ejemplares mejorados genéticamente, pero sobre la base de los viejos animales criollos del lugar que ya estaban adaptados al frío del altiplano durante siglos.

Son los logros de un proyecto ejecutado por CARE Puno bajo la conducción del ingeniero Valerio Tapia Tapia, coordinador del mismo, y financiado por Fondoempleo (Ministerio de Trabajo) por un monto de 988 mil soles para tres años.

MIL SOLES POR CAMADA. La singularidad de esta experiencia es que la mayoría de beneficiarios solo tiene dos marranas, cada una con un aproximado de tres partos anuales. Y en cada alumbramiento se obtiene hasta 9 crías, cuyo valor de venta apenas nacidos supera los 100 soles por lechón. Es decir, alrededor de mil soles por camada.

Dichas unidades familiares, se supo, han logrado innovar la sanidad porque con apoyo de Senasa, por ejemplo, están eliminando el cólera porcino. También han revolucionado la alimentación por cuanto el kilogramo de concentrado de harina de pescado, soya y polvillo de arroz apenas llega a 1.30 soles. Asimismo, las condiciones de crianza han mejorado a partir de un buen trabajo genético mediante inseminación artificial de semen congelado transportado desde Arequipa.

"Han construido, además, pequeñas instalaciones que abrigan a las madres y lechones en crecimiento. Adicionalmente, en épocas de invierno o de friaje, calientan a los animales con lámparas infrarrojas, que no pasa de 20 soles por unidad", afirma Pino Zambrano.

EN CUSCO Y AREQUIPA. Los módulos no tienen ningún inconveniente en la comercialización. Es más, ya abastecen al mercado de Juliaca, que es una zona en expansión económica; han empezado a incursionar con éxito en el mercado del Cusco y en la propia Arequipa. "Dicho de otra forma, así como Locumba y Nazca compiten con Arequipa en la producción de cebollas, de la misma forma las carnes de porcinos altiplánicos están ganando mercados como el de Cusco, y, poco a poco, el mercado de la Blanca Ciudad con productos de buena calidad y bajos precios.

Con el agregado que estos "farmers andinos" ya están viendo la posibilidad de exportar sus productos cárnicos a la capital de Bolivia, La Paz, incluido el buen mercado de El Alto.

¿Por qué son competitivos? Es la pregunta que le hace Correo a Vidal Pino, zootecnista de profesión y doctorado en La Sorbona de París. "En primer lugar, por el alto nivel de capacitación que han logrado con las familias productoras, en particular las mujeres, quienes son las más aplicadas en lo que es alimentación, sanidad y cuidado de los animales", afirma.

Tanto es así que en Curubaya resaltan ellas con altos niveles de conocimiento en la crianza mejorada del cerdo, en particular en la elaboración de raciones para el engorde. Estas amas de casa y sus homólogas de otras zonas aseguran que los ingresos de esta actividad los destinan casi íntegramente a la educación de sus hijos. Y en Vilquechico se ha observado la adecuada formulación de las raciones y el buen trabajo sanitario, particularmente en el control del cólera porcino.

LOS FAMOSOS PAT. En segundo lugar, por la formación de los PAT (así se llama a los Proveedores de Asistencia Técnica), que son campesinos altamente adiestrados, que dan servicios de asistencia técnica y seguimiento en sanidad y que son pagados por los propios campesinos por su trabajo. Estos consisten en vacunación, suministro de yodo, para que los animales no tengan anemia, desinfección de ombligos, balanceo de raciones, pesaje de los cerditos, entre otros.

Los PAT son técnicos seleccionados en los grupos de interés y luego formados por el proyecto con apoyo de SENASA, la Universidad Nacional del Altiplano (UNA), el Instituto Tecnológico de Huancané y empresas privadas agro-veterinarias. Ellos son capacitados por investigadores del Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) del Ministerio de Agricultura, por especialistas del SENASA y docentes de la UNA.

Mucho se recuerda aquel del 13 de junio del año pasado cuando tuvo lugar la capacitación de los PAT, en convenio con SENASA, en el teatro municipal de Huancané, con la asistencia de 82 personas, incluidos los criadores de porcinos de todo el ámbito de trabajo del proyecto y alumnos de la especialidad de Producción Agropecuaria del Instituto Superior Tecnológico de Huancané.

COMPRAS CONJUNTAS. Un tercer aspecto son las compras conjuntas de alimentos para la elaboración del concentrado, producto este, repetimos, que consiste en la mezcla de polvillo de arroz y soya, procedentes de Bolivia, harina de pescado, de Perú, particularmente de Ilo, y eventualmente maíz duro producido en la costa peruana.

¿Qué es lo que pasa? Como ya se ha indicado, el kilo de esta mezcla elaborada por los campismos o promotores asciende a 1.3 soles por kilo, o a lo mucho 1.5, mientras el concentrado industrial está cercano a los dos soles. Este solo detalle, multiplicado por miles de kilos, le da una ventaja en precios más bajos, nada menos que en una realidad puneña donde ahora no se privilegia el subsidio, como antaño, sino la innovación competitiva, realidad nueva que incluso se comenta en Francia y Chile.

Es importante relievar que en el grupo de interés Chuquiguallo se confirmó un avance importante en el mejoramiento genético y la ración alimentaria, en este caso mediante la utilización de alimentos originarios de la zona como la harina de trigo, harina de habas, harina de avena y harina de alfalfa.

CAMPEONES. A lo largo del proyecto CARE Puno, que se ha iniciado hace más de tres años, ahora se sabe que los productores han empezado a ganar todos los concursos que se desarrollan en las ferias porcinas del altiplano, por la calidad de los ejemplares que producen y, obvio, por el sabor de las carnes, más aún si el citado concentrado lo alternan con forrajes de alfalfa, cebada y otros productos llamados originarios.

Y los mismos ejemplares, en este caso machos, son muy preciados para ser utilizados como reproductores. Tanto es así que en la actualidad cada monta de los verracos se cotiza entre 100 y 150 soles. Dicho de otra forma, si un campesino tiene dos machos, puede tener un ingreso hasta de 300 soles diarios, a costa del dichoso marrano que en ese rol tendría una vida envidiable de felicidad y goce perpetuos.

Por todo lo escrito en estas páginas, tal vez habrá que revisar los viejos conceptos de seguridad alimentaria, que algunos despistados lo ubican solo en las cabeceras de cuenca de los ríos, o en grandes megaproyectos de costa, como el de Tinajones, que demoran decenios y aún no se ven sus resultados.

Finalmente se puede mencionar que CARE Puno está cumpliendo las actividades y los porcentajes de avance; es así que al 2011 ya tenía 155 grupos de interés en producción, superando la meta de 150. Este año ya está en 1564 familias, siendo la meta de 1500 hasta el final de este CARE. El responsable del proyecto, Valerio Tapia Tapia, asegura que están culminando la preparación de un nuevo proyecto ganadero de más 7 millones de nuevos soles para las dos provincias antes citadas.

Esta iniciativa incluye la cadena productiva de porcinos, hecho que contribuirá a la masificación de la experiencia. Vale la pena hacerlo, más si en su etapa embrionaria ya se han engordado y comercializado un total 8,296 porcinos por un valor comercial de un millón 685 mil 813 nuevos soles. Así crece la economía familiar en el altiplano.