De la granja a la mesa
De la granja a la mesa

TACNA. El trabajo en equipo juega un papel importante, programar las tareas individuales también. En la práctica es un complejo procedimiento para que al final de la jornada, el comensal esté a gusto y después de consumir este exquisito plato, exclusivo de la culinaria peruana, termine chupándose los dedos.
Se trata de la preparación masiva de "polladas", hecha por la Asociación Civil Ayuda a tu Prójimo Tacna Unida con el fin de recaudar fondos para ayudar al tratamiento de cuarenta pacientes del hospital regional Hipólito Unanue.
La tarea no resultó nada fácil porque se trataba de nada más y nada menos que de siete mil "polladas" puestas a la venta en esta jornada de solidaridad, las mismas que fueron preparadas por un "batallón" de cocineros y otras decenas de personas responsables de distintas tareas, como pelar las papas, cocer el maíz, aderezar y freír el pollo para finalmente servir el delicioso y suculento plato.
Pese a que la actividad se realizó el día sábado, la compra de los insumos e ingredientes para la venta de este plato se hizo con varios días de anticipación, sin embargo, desde el último jueves comenzó la preparación en sí de las siete mil polladas.
Fueron unas cien las personas responsables de esta descomunal preparación, la cual dejó por un momento cuasi vacías las granjas de Tacna. Se requirió para esta jornada más de mil 500 pollos, mil 500 kilos de papa, 300 kilos de mote y 600 lechugas.
Para freír las "polladas" se puso de manifiesto la creatividad del peruano que ante la falta de pailas se tuvo que cortar cilindros donde usualmente se transporta combustible para usarlos como improvisadas sartenes u ollas. "En cada una de estas sartenes se fríen 35 piernas y 24 pechugas con un tiempo de cocción de 8 a 10 minutos", señaló el cocinero Sergio Ramos.
En fin, todo un complejo proceso que comienza en la granja con la selección de los pollos más pechugones, luego se trozan, se aderezan con ají colorado, ajo y vinagre. Pasan luego al apanado con harina de maíz para lograr que el pollo salga crocante, de allí directo a la paila, de la paila a la mesa y de la mesa al estómago del comensal. "Barriga llena corazón contento".