JESÚS VÉLIZ RAMOS
jesusvelizra@yahoo.com.ar
Los ojos del mundo siguen puestos sobre el actuar de las delegaciones oficiales de 192 países que están en Copenhague participando en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
Dicho fenómeno, por representar un serio riesgo no sólo ambiental, sino también económico y social, constituye un verdadero desafío jamás visto por los representantes y dirigentes mundiales. Por ello, reclamemos dirigentes con principios éticos, prestos a emprender las tareas que pongan freno al calentamiento global.
La actual situación ya plantea exigencias sin precedentes a todos los países. Y porque el cambio climático no afectará a todos por igual, debe advertirse que quienes más sentirán sus efectos serán los más pobres, los de más edad, los niños, las mujeres, los que viven en las costas y en regiones áridas.Pero, debe señalarse que los países industriales y los países en desarrollo tienen marcadas y diferentes responsabilidades en relación a la crisis climática. Por ejemplo, mientras EE.UU. es culpable del 25% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero, el continente africano sólo ha contribuido al calentamiento del planeta con cinco por ciento.
Por tanto, los países industrializados deben sentirse obligados no sólo a reducir drásticamente sus emisiones de gases invernadero, sino también deben comprometerse a asistir a las naciones pobres para que puedan adaptarse a los impactos climáticos y emprender políticas de desarrollo que no sean nocivas para el planeta. Sólo así caminaremos hacia la justicia climática.
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Desafío ambiental nunca antes visto
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