Descubridor del Señor de Vilcabamba despierta del sueño
Descubridor del Señor de Vilcabamba despierta del sueño

Javier Fonseca, arqueólogo cusqueño, tiene apenas 32 años y recién está asimilando su autoría del hallazgo arqueológico más importante del siglo XXI en el Perú, haber puesto en conocimiento de la humanidad al Señor de Vilcabamba.
"La primera sensación fue de emoción, pero había que tener cautela, hasta que tuve en mis manos la primera pieza completa y grité de emoción porque me di cuenta de que allí había algo grande", señala.
Ingresó a la Dirección Regional de Cultura el 2008. "En ese momento tenía 29 años, estaba soltero y era el nuevo, así que tenía que ir a donde me mandaran. Cuando llegué al lugar sentí una conexión especial con la zona, casi como si me invitara a quedarme y allí me quedé, trabajando en un lugar agreste lleno de vegetación con muchas limitaciones técnicas y de materiales, prácticamente incomunicado debido a la geografía de la zona, junto a mi equipo, con quienes procuramos trabajar codo a codo".
"Todos los objetos encontrados fueron extraídos con mucho cuidado adoptando todas las medidas de seguridad posibles. El problema fue llevarlas al Cusco. Cuando tuvimos las piezas en nuestras manos tuvimos que transportarlas en una caravana a pie entre todos los miembros del equipo, que sumábamos unos 20, entre comuneros de la zona de Espíritu Pampa y especialistas de Cusco".
"A las 4 de la mañana de un sábado de noviembre del 2010 empezamos una caminata de muchas horas hasta el poblado más próximo donde podríamos encontrar movilidad, pero nos encontramos con un derrumbe de por medio y tuvimos que seguir a pie. Cuando horas más tarde llegamos a Quillabamba y pudimos por fin tomar un bus hasta Cusco fue un descanso, pero todavía teníamos en nuestras manos las piezas y había que protegerlas para que no sufrieran ninguna fragmentación ni se deterioraran. Lo agreste de la zona y el cuidado que debíamos tener con su transporte hicieron que fuera toda una odisea, pero valió la pena".