"El huaylarsh debe y puede ser un buen producto turístico que debe ofrecer el Valle del Mantaro", afirmó el historiador Rubén Carhuamaca Balbuena, quien instó a las autoridades a promocionar nuestro baile tradicional.
Una tradición que se va. El takanakuy sangriento no solo se da en las regiones sureñas del Perú, muy a su estilo en el distrito de Huancán también se practicaba esta vivencia durante la época de cosecha, es decir bailando el huaylarsh.
El historiador Rubén Carhuamaca Balbuena manifiesta que por los años 1918 al 1920, sus antecesores practicaron esta peculiar tradición huancanina.
"Con la alegría por lograr una buena cosecha, los jóvenes mozos salían organizados, bailando y guapeando el huaylarsh hacia los puntos de encuentro, para practicar el 'tinkanakuy' en el que las pandillas preparaban y elegían a sus mejores hombres", dijo Carhuamaca.
TAKANAKUY. Tras la selección, las pandillas se reunían portando su chicha y talco de maíz, en parajes o cumbres elevadas como Alata, Alltarpata, Huallaspanca y otros.
Buscaban una zona elevada para hacer sentir su presencia con el guapido y se iban al encuentro, todo esto es parte de la tradición del huaylarsh, afirmó.
"Las peleas eran a puño limpio y con mucho respeto, si uno caía el contrincante de arriba le decía 'salkuy hualarsh, sumame unkusayky', (levántate que te voy a seguir pegando)", dijo Carhuamaca.
También dijo que el que ganaba la pelea, escogía a la wambla (mujer) y se la llevaba como esposa, sin que nadie pudiera reclamarle nada, ya había demostrado ser el más fuerte.
"Mi abuelo bailaba el takanakuy sangriento en Huancán y se casó a los 25 años, falleció a los 90 años en 1966", rememoró.

:quality(75)/arc-anglerfish-arc2-prod-elcomercio.s3.amazonaws.com/public/YF5UAF4EBBD5PHDM4N7G5SJX64.jpg)
