El sonar de un antiguo despertador en su cuarto, significa el inicio de una nueva jornada a pedal. La historia de Marcelina Gutiérrez Gómez, una mujer cuyo rostro refleja capacidad increíble para recuperar las huellas de sufrimiento. A sus 69 años pareciera que el tiempo no ha cambiado para doña 'Machi' quien se mantiene fuerte, vigorosa y alegre, hasta se da el tiempo para interpretar algunas canciones del ritmo tropical de la 'chicha'.
Doña 'Machi' lleva ofertando el producto D'Onofrio hace 30 años en calles adyacentes al mercado de El Tambo, entidades educativas y recintos deportivos. "El sol atrae a los clientes y si hay buena venta me sale para el menú y para guardar algunos soles para el alquiler de la vivienda donde me cobijo", manifiesta Marcelina.
PINTORESCA. La heladera llama a los compradores a voz de cuello: "helaaaaaados, ricos helados helaaaaaados" a veces toca una corneta. Marcelina trabaja religiosamente todos los días y no festeja ninguna festividad.
RELATA. Doña 'Machi' cuenta que durante su juventud tuvo buenos pretendientes, algunos son profesionales que en una forma de ingratitud no recuerdan la amistad que en su momento les prodigó y se hacen la "vista gorda".
"Mis clientes son un grupo heterogéneo. Los helados son de calidad. Ellos pagan y se van", refiere la vendedora de helados que ayer salió a vender en medio de la lluvia, y no tuvo tiempo para celebrar el "Día Internacional de la Mujer".
FUERTE Mama "Machi" no se siente anciana para nada. "Tengo una vida activa y comprometida con el trabajo, no estoy para el arrastre", precisa la pintoresca y popular heladera tambina.

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