Dos asesinatos en el penal de Lurigancho
Dos asesinatos en el penal de Lurigancho

El nauseabundo olor que emanaba de una celda en el pabellón 15 del penal de Lurigancho, contigua al ambiente que alberga al "asesino del martillo", Clímaco Basombrío, hacía presagiar un horrendo hecho: una mujer había sido asesinada y su cuerpo permanecía enterrado debajo de un muro de concreto desde hace más de cuatro meses. El criminal es el novio de la joven, un recluso holandés que recién ayer confesó su execrable accionar a la Policía.

Lo insólito del caso es que nadie se percató de que la víctima, quien acudió en un día de visita, nunca abandonó el penal, lo que revela la grave crisis que se registra al interior de este centro penitenciario, que alberga nada menos que a 8,072 presos, pese a que fue construido apenas para dos mil reclusos.

El crimen ocurrió la primera semana de agosto. Leslie Dallane Paredes Silva (22) llegó a visitar a su enamorado, el extranjero Jason Sanford Staling Conket (32), quien permanece recluido en ese penal desde el 8 de mayo del 2009 por tráfico ilícito de drogas.

Al interior de su celda, el holandés sostuvo una airada discusión con su pareja y la ahorcó. Luego, con pasmosa sangre fría, enterró a la joven dentro de un muro de concreto, que fue construido como una especie de banco.

El fétido olor que emanaba del citado ambiente motivó las quejas del resto de reclusos. Fue así que se dispuso destruir el bloque de concreto y allí se descubrió el macabro crimen: el cadáver de la joven "tenía los miembros inferiores y superiores flexionados hacia la zona de la cabeza".

LA CONFESIÓN. Ante la evidencia, el reo holandés contó con lujo de detalles a los agentes de la División de Investigación de Homicidios de la Dirincri cómo había perpetrado el asesinato. Dijo que ahorcó a su novia porque ésta le había comunicado que era la última vez que lo visitaba.

En medio de sus celos, y tras acusarla de una supuesta infidelidad, acabó con su vida. Su mente enferma hizo además que decidiera enterrarla en su propia celda.

Este hecho es considerado una negligencia por el jefe del Instituto Nacional Penitenciario (Inpe), Wilson Hernández.

"Este penal está a cargo de la Policía. Esa persona entró en calidad de visita y al término de ello se hace una verificación en todas la celdas. Seguramente es una negligencia que no han podido controlar. Este caso ha ido a dos investigaciones que se realizan: a nivel penal, en la Segunda Fiscalía Provincial de San Juan de Lurigancho, y a nivel administrativo y disciplinario, la Inspectoría General de la Policía tendría que deslindar los hechos", sostuvo en Radio Capital.