Tierra de nadie. Alcohólicos y niños drogadictos amanecen a diario en el parque Magdalena, junto a ellos 'los amigos de lo ajeno' acechan a los comerciantes y transeúntes.
Basta visitarla para comprobar la inseguridad y el peligroso aspecto que tiene. Algunos vecinos de la zona refieren que en las noches el meretricio clandestino y la delincuencia dominan este parque donde luce la efigie de Mariscal Castilla.
NO DESCANSAN. Son las 8:00 de la mañana, un grupo de alcohólicos duerme en los jardines, mientras que otros, botellas en mano siguen tomando en los alrededores del monumento.
De igual forma, tres drogadictos comienzan a mojarse con el agua que riegan el parque, estos niños que oscilan entre los 10 y 13 años, casi siempre se dopan y comienzan a molestar a todo aquel que se choca en su camino.
La seguridad es nula. En toda la mañana no existe ningún efectivo policial que vigile la zona, tampoco está serenazgo. Ante cualquier asalto cada quien se defiende como puede.
Al lugar, también llegan los seudo-vendedores de dulces, vestidos de payaso, que en muchas ocasiones son ladrones. Los comerciantes informales que se encuentran apostados en los alrededores han aprendido a convivir con todo. "Todos los días vienen drogadictos y borrachos, muchas veces se pelean, pero con nosotros no se meten", comenta Gladis Sulca, vendedora de comida al paso.
JHOVANA MENDOZA
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Ebrios y drogadictos en el parque
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