Edita confesó a enfermera que su marido la golpeó
Edita confesó a enfermera que su marido la golpeó

Testimonio clave. Olinda Montero, la enfermera personal de Edita Guerrero Neira y la única que permaneció a su lado en las horas previas a su muerte en la clínica Belén, dio a conocer las últimas confesiones de la cantante, entre ellas que su esposo la golpeó porque quería irse a una fiesta y al tratar de escapar cayó de una escalera.

Esa sería la razón por la que Paul Olórtiga la condujo al Hospital Regional Cayetano Heredia y, al mismo tiempo, el hecho que desencadenó la repentina muerte de la querida y reclamada vocalista del grupo Corazón Serrano.

LA BOCA "REVENTADA". Según el testimonio vertido por la mujer para las cámaras de Reporte Semanal, la noche previa a su muerte y horas antes de que convulsionara vio a Edita en estado consciente, pero se percató que tenía "la boca reventada".

"Le pregunté qué había pasado. ¿Te pegó? Agachó la mirada y me dijo 'si'", contó la enfermera; quien también reveló que la artista ya le había contado que su esposo siempre la maltrataba".

A Olinda Montero le fue confiada la tarea de cuidar a Edita cuando ésta fue internada en la clínica Belén. Era amiga de su familia, la había atendido desde adolescente y fue, también, quien la vio morir postrada en una cama.

Dijo que se percató del labio morado el mismo día que la internaron. Además, tenía las piernas, la cadera con moretones.

Cayó de escaleras. De acuerdo con la última confesión de la artista, ella le había pedido permiso a su esposo para ir a una fiesta. Hubo una discusión y éste la golpeó. "¿Y por qué el moretón?", le preguntó la enfermera, "Es que me escapé y me caí de una escalera", le contó la muchacha ya en su lecho de reposo en la clínica.

La misma noche de esa pelea, en la que Olórtiga la habría maltratado duramente, Edita Guerrero perdió el conocimiento y no se acordó quién la auxilió y la llevó al Hospital Regional.

En su lecho de muerte, la cantante también le confió a la enfermera su enorme preocupación por los problemas económicos por los que atravesaba y que le impedían dormir en horas de la noche.

Horas antes de su muerte, convulsionó en presencia de Olinda Montero. La enfermera llamó al esposo y a través del celular éste le contestó una grosería. "Ya la cag...", fue su expresión. Una vez en la clínica, la madre y hermana de Paul le piden a un lloroso Paul Olórtiga "que vaya a la iglesia a rezar y a pedirle perdón a Dios".