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“Está en mi sangre y en mi memoria. Eso es lo que soy”, afirma Edmundo Torres Tresierra, cuyas máscaras y esculturas son expuestas en Perú, Italia, España, Alemania y Hungría. El artista nació en la provincia de Lampa, Puno, la Capital Folclórica del Perú.

Su primera experiencia en la fabricación de máscaras fue a los siete años, cuando el profesor de su escuela asignó a los estudiantes fabricar sus propias máscaras a base de chapas de cerveza para una presentación de la diablada. “Él hacía las máscaras y nosotros ayudábamos”, cuenta.

A los 14 o 15 años hizo su primera creación por iniciativa propia. Quería bailar la diablada con los Sikuris del Barrio Mañazo, la agrupación más antigua que adora a la Virgen de la Candelaria en Puno, y optó por disfrazarse de la “China Diabla”, se prestó un traje y fabricó su propia máscara.

PERFECCIÓN. Parte de su formación artística la realizó en la Escuela de Bellas Artes de Lima y Puno, y la Escuela Nacional de Arte Dramático, pero fue en Italia donde perfeccionó sus técnicas en la Cívica Scuola di Arte Drammatica de Milán. “La máscara tradicional tiene una variedad impresionante de técnicas. Me gustaría aprenderlas. En Perú tenemos cosas increíbles como el cuero, los textiles, la tela metálica, las raíces, de todo”, señala.

Edmundo colabora desde hace muchos años con el grupo cultural Yuyachkani, considerado uno de los máximos exponentes del teatro peruano y latinoamericano. Por invitación de ellos, se dedicó a brindar talleres sobre la fabricación de máscaras. “Es una relación de amor. Es la familia que uno elige”, así describe Torres su amistad con Yuyachkani.

Frida Kahlo, la calaca Catrina, el agapito, el ekeko y la paucartambina son algunos personajes que interpreta Torres. “Cuando te pones una máscara, ella se ocupa de todo. Ya no eres tú, eres la persona que estás representando”, explica. Él es invitado muy frecuente a las celebraciones del Día de los Muertos en Berlín, ocasión en la que recorre sus calles luciendo un largo vestido blanco, unos tacos y la máscara de una calaca.

El artista puneño vive en Berlín desde 1985. Su trabajo es muy apreciado en Europa y pone a la cultura peruana en los ojos del mundo.

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