Fueron concebidos como una solución para disminuir el exceso de velocidad de los vehículos y evitar accidentes de tránsito, así como dar paso al público de a pie. Sin embargo, los reductores de velocidad, o también llamados rompemuelles, se han convertido en una pesadilla para los conductores y peatones de la ciudad.
El 40% de los cerca de 4 mil rompemuelles que existen en las vías limeñas fue instalado sin autorización del Municipio de Lima, no cumple con las medidas y criterios técnicos que exige la norma y, peor aún, no tiene mantenimiento, según información de la ONG Luz Ámbar.
ARTESANAL. “De este 40%, el 70% ha sido instalado de manera artesanal por los mismos vecinos, el resto por la misma comuna distrital”, señaló a Correo el especialista en transporte Luis Quispe Candia. Esta situación genera congestión y el maltrato de los vehículos por los golpes.“Los perjudicados son los conductores. A veces, la excesiva velocidad motiva que los vecinos, como acto de protesta, pongan rompemuelles en lugares donde también hubo tragedias de tránsito”, explicó.
PELIGRO. Gibas de diferentes tamaños invaden, a diestra y siniestra, varias vías y calles. Algunas son una suerte de muros que sobrepasan los 10 cm de altura, cuando la norma permite una medida máxima de hasta 7 cm. Estos rompemuelles defectuosos están ubicados, en su mayoría, en la periferia de la ciudad: San Martín de Porres, Los Olivos, San Juan de Lurigancho, Villa El Salvador y Cieneguilla. Miraflores es el distrito que cuenta con más reductores de velocidad y que reporta más quejas de los conductores.“Ponen rompemuelles también en pistas en mal estado, lo que duplica el problema.
Eso se ve en la Av. Separadora Industrial y en los alrededores en Ate”, acotaron especialistas consultados por Correo. Coincidieron en señalar que las comunas distritales deben ser las encargadas de fiscalizar la proliferación de rompemuelles “ilegales” y de retirarlos.

:quality(75)/arc-anglerfish-arc2-prod-elcomercio.s3.amazonaws.com/public/DUDBPCD6SVGIFOQCLNM5DZ3UTU.jpg)
