“El baile es todo en mi vida, nací para bailar”
“El baile es todo en mi vida, nací para bailar”

Tiene una fortaleza de hierro y un alma indomable. Elvira Olivas Miraval irradia una vitalidad que desborda y contagia a todos los que conversan con ella. Cuenta que Dios le dio una segunda oportunidad y no piensa desaprovecharla. Con éxito supera un mal que la mantuvo alejada de su mayor pasión, el baile.

Hace 39 años fundó la Asociación Cultural Huánuco Canta y Baila. En más de tres décadas, viajó por casi todo el país, Colombia y Ecuador, exponiendo las danzas de la región. En mérito a su aporte, fue nombrada ‘Hija Predilecta de Huánuco’ por la municipalidad provincial.

Cultura. Elvira reflexiona sobre el actual momento por el que atraviesa la cultura en la región: “Falta mayor apoyo de las autoridades”, dice. Comenta que las danzas tradicionales están sufriendo alteraciones. “Estamos en una época en la que Huánuco tiene pobladores que migraron de otras regiones, los que se integran tratan de aportar con lo que traen, en ese camino distorsionan nuestras danzas. Las autoridades deben corregir”, sostiene.

Sobre las alteraciones en la Danza de los Negritos, sugirió conversar con los dirigentes de las cuadrillas para que respeten el origen.

Con pena, dice que los jóvenes han olvidado bailar la cashua y la muliza. “El departamento tiene más de 300 danzas tradicionales y no se practican como deberían. Las autoridades son las responsables”, acota.

Dice que practicar una danza no solo es bailar, es conocer su origen e involucrarse desde la punta de los pies hasta el alma.

Historia. ‘Huánuco Canta y Baila’ se creó en el barrio Leoncio Prado. Al inició bailaban en parques y casas de algún amigo. “Todo empezó por el amor y pasión por el baile, siempre fui inquieta. Me gradúe como profesora en educación física en la Universidad Mayor de San Marcos y al volver a Huánuco formé la asociación con los amigos del barrio, desde entonces no paramos. Yo nací para bailar, es todo en mi vida”, manifiesta.

En los ’90 viajaron al festival internacional en Arequipa. “Por el shock económico en el gobierno de Fujimori, no teníamos dinero para viajar, un grupo de chicos hizo gestiones ante la Dirección de Agricultura, nos dieron un camión y nos fuimos. Llegamos llenos de polvo, pero cuando bailamos el público se puso de pie para aplaudirnos”, recuerda ese momento inolvidable.