El Banco de Desarrollo de los BRICS
El Banco de Desarrollo de los BRICS

El Nuevo Banco de Desarrollo de los BRICS, que llevó dos años de duras negociaciones entre los cinco miembros -Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica- se concretó en la reunión de Fortaleza, Brasil. En un claro reto a los dos organismos multilaterales que han dominado el mundo desde mediados del siglo XX -el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI)-, este nuevo banco tendrá un capital inicial de US$50 mil millones, formado con contribuciones iguales de cada miembro. Sus ministros de Economía y los presidentes de sus bancos centrales han acordado también la creación de un fondo de reservas de emergencia, que cumpliría un rol similar al del FMI, con fondos frescos e inmediatos en caso de crisis cambiarias y abruptas fugas de capitales.

El banco no se llama BRICS sino New Development Bank, es decir, Nuevo Banco de Desarrollo, señal de que está abierto a captar nuevos miembros de países similares, como México, Turquía, Indonesia o Nigeria. Con este banco y el fondo de emergencia de los BRICS, nos encontramos ante lo que podríamos llamar el "Consenso de Fortaleza". Como otros bancos de desarrollo, su principal objetivo es suplir las necesidades de infraestructura. China es el único país de los BRICS que ha realizado masivas inversiones en este sector en los últimos 15 años y el que menos necesita de un banco de desarrollo. Los BRICS conforman el 25% del PIB mundial y su comercio interno pasó de unos US$27 mil millones en el 2002 a US$282 mil millones 10 años más tarde. Según algunos cálculos, esta cifra se duplicará en el 2015. Con este motor económico y las necesidades de infraestructura de sus miembros, el Nuevo Banco de Desarrollo cubre una necesidad objetiva, clave para el éxito. Pero está igualmente claro que hay un desequilibrio de poder en el interior del grupo a favor de China. Hay un temor a que China se convierta en el nuevo poder, que sea como EE.UU. en el FMI. Este temor se siente particularmente con la creación del fondo de emergencia.

En la misma China, la idea de un fondo de emergencia ha generado polémica. A diferencia del banco, que se financiará con contribuciones iguales de cada uno de sus miembros, el fondo refleja las diferencias en los niveles de reservas de los países miembros. En este sentido, estas instituciones van a ocupar un lugar importante, pero por el momento no van a cambiar el disfuncional sistema financiero global que se seguirá manejando con las mismas reglas y los mismos poderes. Ahora solo basta ver cómo será la inter-relación con el Banco de Desarrollo de la zona Euro-Asiática.