¿El destino está escrito o uno mismo se lo hace?
¿El destino está escrito o uno mismo se lo hace?

¿Cuántos de ustedes alguna vez visitaron una bruja "recomendadísima", con la intención de saber lo que les pasaría en el futuro? Seguramente, si lo hicieron, sintieron una especie de miedo mezclado con emoción, al escuchar que la adivina acertaba con ciertos asuntos de su vida... pero ¿recuerdan si se cumplió lo pronosticado para el futuro?

Hace algunos años, acompañé a una gran amiga (a la que llamaré Ana) a visitar a Sol; una bruja con fama de ser bastante acertada leyendo cartas españolas, y con la que se tenía que sacar cita como mínimo una semana antes para obtener la sesión (eran muchas las personas y en su mayoría mujeres las que buscaban ansiosas saber sobre su futuro)

En un ambiente rodeado de velas de colores, una pequeña mesa, 2 sillas y mucho incienso con olor a mirra (bueno para atraer la suerte y la tranquilidad), Sol le tiro las cartas a mi amiga.

Inició la lectura afirmando que Ana pasaba por un momento de depresión, debido a la separación de sus padres, por culpa de una mujer bastante joven (algo que realmente estaba sucediendo y por lo que Ana se animó a realizarse la lectura) Entre otras cosas, recuerdo que también le hablo sobre un viaje al extranjero en el que conocería al amor de su vida (dos años después Ana viajo a Estados Unidos y conoció a Bryan, su actual esposo)

El caso de Ana es sólo un ejemplo de diversos acontecimientos que me impulsan a efectuarme preguntas como: ¿existe el destino?, ¿nuestra vida ya está planificada por fuerzas superiores?, ¿las cosas pasan por que ya están escritas en algún lugar?

Otra situación que contribuye a que surjan este tipo de interrogantes en mi cabeza, es la de los sueños premonitorios (tema que me gustaría tocar en otra columna) Y es que a veces, algunas personas (y me incluyo) soñamos con momentos o personas que nunca hemos visto y días más tarde aparecen en la vida real.

No quiero dejar de mencionar, cuando tenemos la experiencia o sensación de que lo que estamos diciendo o haciendo ya lo hemos dicho y hecho antes, rodeados por las mismas personas, circunstancias y en el mismo lugar ¡como si de pronto lo recordáramos! el famoso Dèjà vu.

Lo cierto es que en la vida uno toma decisiones cada segundo que pasa. Normalmente estamos conscientes de aquellas que consideramos muy importantes, las que pensamos con mayor detenimiento como: elegir a 'ese' candidato para que gobierne el país. Marcar Si o No, en la revocatoria para la alcaldía de Lima. Escoger qué estudiar o dónde trabajar. Renunciar y buscar un nuevo trabajo. Con quién casarnos o cuántos hijos queremos tener... Pero también están aquellas decisiones cotidianas, como salir de la casa, ir a la playa, almorzar, convocar una reunión de trabajo, entrar al facebook, leer este artículo...

Tenemos miles de caminos para elegir y decisiones que tomar cada segundo que pasa, pero también es cierto que pase lo que pase solo iremos por un solo camino. Cuántas veces decimos "si no salía de la casa hoy no me hubiera chocado", "si no hubiera ido a esa reunión, no lo hubiera conocido y ahora no estaría con él". Pero "lo otro" nunca pasó ni pasará, de miles de caminos para elegir, escogimos solo ése. Entonces, si el destino existe ¿nunca decidimos?, ¿todo esta minuciosamente planeado y no nos damos cuenta?

Algunos creen que todo lo que les pasa ya está en su destino, otros que uno mismo se lo hace. Sea cual fuese la verdad pienso que si tenemos la oportunidad de tomar decisiones en cada momento de nuestra vida es muy importante pensar en las consecuencias -positivas o negativas- de cada una de éstas. Por ejemplo, si no soportas tu trabajo debes decidir buscar otro para renunciar. Si quieres plata para comprarte un carro, decide ajustarte un poco y ahorra. Si ya no quieres seguir sufriendo por un hombre o una mujer, decide dejarlo(a).

Cada uno va construyendo su camino según las decisiones que va tomando a cada instante. Tal vez no solo tenemos un destino escrito sino varios, pero depende de las decisiones que tomemos, el que nos dirijamos a uno de ellos...