Muy pocas bebidas son medicinales y pueden encontrarse en la calle y al alcance del bolsillo. Tal es el caso del emoliente, que existe desde tiempos virreinales en el Perú y se popularizó durante las primeras décadas del siglo XX. Hoy en día, para satisfacción de los consumidores, la bebida hecha a base de cebada, linaza, boldo, alfalfa, cola de caballo y limones se puede degustar en cualquier esquina del centro de la ciudad, al costo módico de un sol.
PROCESO. De día o de noche, el emoliente es ideal para refrescar la garganta sin dañar el estómago y es que entre sus propiedades se encuentra el fortalecimiento del sistema digestivo y respiratorio.
Sus ingredientes obtienen el dulzor característico con el zumo de frutas. Los emolienteros los guardan en botellas de diferentes colores y las mezclan de acuerdo al pedido del cliente. El zumo de maracuyá me cuesta 2 soles, el de carambola 2 soles, el membrillo, 4.50 y lo demás compro por kilo, nos cuenta Limberson Loroña, quien con tan solo 16 años de edad ha incursionado en el negocio.
En los mejores días de venta, al pequeño módulo de Limberson, ubicado en el cruce del Paseo La Breña y el jirón Moquegua, acude al menos un centenar de jóvenes y adultos. El vaso se vende a sol, al alcance de todos, indicó el emprendedor adolescente.
De igual modo, el presidente de la Asociación de emolienteros del turno noche Corazón Huanca, Walter Ramos Torres tiene su modulo. Es conocido como Waly, el comerciante que vende hasta 250 vasos por noche. Sin embargo, gasta una inversión alta.


