El templo del Koricancha, también conocido como "Santo Domingo", en la ciudad del Cusco, es un recinto enigmático, harto visitado por centenares de turistas nacionales y extranjeros; dicho complejo alberga monumentos y restos arquitectónicos de gran valor cultural, como todo cusqueño sabe; pero lo que pocos conocen es que los relojes solares o "intiwatanas" construidos en este templo les sirvió a los incas para establecer, por primera vez en la historia de la humanidad, la línea ecuatorial, así como para determinar el movimiento de la Tierra y el universo todo; en ese sentido, Correo conversó con el guía de turismo Bernardino Flores Aparicio, estudioso del tema, especialista en lo que él considera "Arquiastronomía Inca", para conocer más sobre sus descubrimientos.
LÍNEA ECUATORIAL. Flores Aparicio manifestó que los incas, en su afán de conquista y expansionismo, estudiaron el medio geográfico en coordinación directa con el universo, Hanac Pacha, para conocer la incidencia de luz sobre el planeta Tierra, estableciendo por primera vez en la historia de la humanidad la línea ecuatorial, "todo a partir de la proyección de la luz solar sobre los trópicos; cuando ésta incide con dirección al sur, el Sol se detiene en el Trópico de Cáncer; pero cuando es hacia el norte, el astro rey se detiene en el Trópico de Capricornio", explicó.
Relojes Solares. "El Koricancha guarda aún muchos secretos de los incas, tal es el caso de relojes solares que dejaron para la posteridad, los mismos que trabajan a perfección milimétrica, donde determinaban el paso del tiempo cósmico. Hay dos importantes relojes solares en el templo del Koricancha, uno en la zona del tambor solar y otra en los muros de este templo que dan hacia la calle Awaqpinta, donde podemos ver las incidencias de luz solar tanto para los solsticios como para los equinoccios", dijo.
Movimiento del universo. En ese sentido, Flores Aparicio señala que de esta manera los incas llegaron a la conclusión de que si hay un movimiento de luz y sombra en la Tierra, hay también un gran movimiento en el espacio superior, Hanac Pacha, en donde se mueven a gran velocidad el Sol, la Luna, las estrellas y la misma Vía Lactea. "Los incas determinaron el paso del tiempo a partir de la observación de la incidencia de la proyección de luz y sombras, y para registrar esto utilizaron los kipus, donde con las amarras determinaron los tiempos de lluvia, cosecha y sequías", aseveró.
Solsticios y equinoccios. Los incas podían interpretar el paso del tiempo cósmico y así fijar las fiestas para el imperio, ya sea el gran Inti Raymi, cuando en el 21 de julio los rayos del sol se inclinan hacia el hemisferio sur del planeta Tierra; o cuando, pasados 6 meses, estos rayos solares se alínean con el Polo Norte y entonces su máximo punto de angulación es el día 22 de diciembre, a lo que se le llama solsticio de verano para el hemisferio sur, donde los hijos del Cusco festejaban el Capac Inti Raymi 2, refirió el especialista. Entre estas dos fiestas se sucede el calendario inca, que consta de 18 meses de 20 días por cada año.
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El Koricancha esconde secretos
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