A sus 10 años, Nicholas Pez Larrabure no es un niño como cualquier otro. Su enorme creatividad y su talento innato para el dibujo suelen dejar boquiabierto a cualquiera que se tome unos minutos para contemplar sus trabajos. Es dueño de una imaginación prodigiosa que utiliza todos los días como herramienta para plasmar en un trozo de papel sus propias creaciones, hechas a carboncillo o a color.

"Mi gusto por el dibujo nació cuando tenía 4 años y es mi pasatiempo favorito. Una tarde estaba aburrido y le pedí a mi mamá unas hojas en blanco y sin querer dibujé la ciudad de Nueva York. Nunca había estado allí, pero recordé unas imágenes que vi de esa ciudad", afirma Nicholas, quien es capaz de reproducir hábilmente espacios de otras ciudades del mundo entero.

Futuro arquitecto
El pequeño tiene un gran sueño: ser un gran profesional de la arquitectura.

"Lo que más me gusta es dibujar todo lo que tiene que ver con estructuras urbanas, como edificios, casas, puentes y pistas. Por eso, en un futuro quiero ser arquitecto", dice.

Al preguntarle qué cambio le haría a nuestra ciudad, él responde de inmediato: "Construiría más áreas verdes, como parques y plazuelas, donde los niños puedan jugar libremente".

También le gustaría ponerle más color al Centro de Lima, porque es muy gris.

"Quisiera lograr que la gente disfrute más de los espacios y que las edificaciones sean más ordenadas. Intentaría construir una Lima más bonita", declara a Correo.

"Sus trabajos tienen técnica intuitiva"
Al ver los trabajos de Nicholas, el decano de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Ricardo Palma, Oswaldo Velásquez Hidalgo, opina que tiene una técnica muy intuitiva.

"Para mí es sorprendente que un niño de su edad pueda lograr hacer lo que él hace. Es un niño muy creativo y con gran habilidad para el dibujo. Sus trabajos poseen una técnica muy intuitiva con mucha unidad y buen manejo de la composición", afirma.

Consideró también que tiene mucha seguridad en lo que hace, ya que se atreve a dibujar de frente a lapicero sin hacer un bosquejo previo a lápiz.