Hace algunas semanas, un periodista me preguntó de cómo veía al Congreso para el 2012, y le dije que, no hay necesidad de ser adivino para saber que el Congreso sería el mismo que el del 2011, es decir que los escándalos coparían las primeras páginas de la prensa y se convertirían en una niebla permanente que impedirían ver las leyes aprobadas y el trabajo que se hace al interior del Legislativo.

Uno de los problemas estructurales que tiene el Parlamento, es el de su imagen. La estrategia que usa, dado los resultados en las encuestas, está pésimamente estructurada y ejecutada.

Cuando vemos las películas de acción y sobre todo las balaceras, difícilmente los policías y los ladrones se disparan al unísono, cada uno espera la pausa para dar el siguiente balazo. En política debe hacerse lo mismo, es decir el "balazo mediático" debe darse al momento de la pausa. Y ese espacio que tiene el Parlamento para difundir sus acciones se llama Receso Parlamentario. Es el momento que no habiendo actividad permanente y, sobre todo "ruidos mediáticos en contra", la población puede recibir mejor los mensajes positivos de la institución parlamentaria y, con ello, revertir en algo la imagen negativa que tiene el Congreso.

Con el transcurrir de los años y en escenarios totalmente distintos, el Receso Parlamentario cambió de concepto; antiguamente era el período donde el Congreso "descansaba" para que el Poder Ejecutivo trabajara con libertad y sin presiones del Legislativo. Los años y la presión ciudadana, hicieron que el Receso Parlamentario sea cada vez de menos tiempo y sobre todo hizo que el Receso ya no sea Receso y que el Parlamento siga trabajando.
Pero el efecto que tiene la disminución del período de receso parlamentario para que el Congreso trabaje más, no ha hecho que mejore la imagen del Congreso, es decir, no obstante que el Congreso trabaja más tiempo, no logra revertir la alicaída imagen que tiene". ¿Entonces, qué debe hacer el Legislativo?

Lo primero que debe entender el Congreso, es que el Receso Parlamentario debe estar diseñado para intensificar los trabajos de difusión de los temas trabajados en la legislatura concluida, ya que al no existir escándalos que repercuten en la prensa, se abre un espacio mediático interesante que el Congreso debe saber llenar con noticias positivas con el fin de mejorar su imagen.
En segundo lugar, el Receso Parlamentario debe también servir para rediseñar el trabajo legislativo, tomando en cuenta las demandas que seguramente han hecho llegar los ciudadanos durante la legislatura concluida, y con ello redefinir su Agenda Parlamentaria. Además, también debe servir para que el Congreso coordine las futuras acciones legislativas con el Poder Ejecutivo y otras instituciones que precisan de mejores leyes para seguir trabajando en beneficio del país.

En una sociedad donde la pauta la marcan los medios de comunicación y la información en tiempo real, las instituciones políticas como el Parlamento deben reinventar sus métodos de comunicación política para buscar la ansiada legitimidad.