El sabor de Arequipa
El sabor de Arequipa

CHARACATO. Las comidas de Arequipa son una ceremonia cultural donde el sabor insinuante de los ajíes acentúan la mesa con la espumante chicha de jora de los lonccos chacareros.
El cuy chactado, rocoto relleno, pastel de papa y chicharrones, junto a los rebosantes cogollos de chicha, le devolvieron al festival gastronómico realizado ayer por la ADETRUL (Asociación de Emprendimiento Turístico de la Ruta del Loncco), la tradicional ceremonia de las familias arequipeñas de antaño que cocinaban a fuerza de fogón y ollas de barro.
"Nuestra cocina es maravillosa y no debemos olvidarnos de sus tradiciones, tal y como lo cocinaban nuestras abuelas", señaló doña Clara Holanda Jiménez, presidenta de la ADETRUL, asociación que reúne a las distintas picanterías y reconocidas picanteras de los distritos de Sabandía, Characato, Mollebaya y Yarabamba; y que han comenzado una campaña gastronómica que pretende resaltar los sabores y texturas tradicionales de la cocina arequipeña en una exposición de platos típicos que se realizó desde las 11:00 horas en la plaza principal de Characato.

RECETAS. El festival incluyó recetas antiguas y casi olvidadas por la cocina moderna y que fueron las estrellas del festival.
"Queremos revalorar las recetas más antiguas de nuestra cocina", dijo doña Delma Herrera Guillén, una de las más afamadas picanteras del lugar, quien sorprendió con el "picante de ají de calabaza", una antigua receta que está compuesta por un insinuante guiso de calabaza, acompañado de una generosa porción de guiso de carne de res, torrejas de verduras, zarsa de patitas y un extasiante soltero de queso.

TRADICIÓN. El uso generoso del rocoto en las comidas que se presentaron ayer marcaron el precedente, donde los placenteros sabores del sango, queso helado y buñuelos se degustaron con igual voracidad que los consistentes chicharrones, cuy chactado, rocoto relleno, pepián de cuy y pastel de papa.
Fue una tarde de tradición y sabores, donde se exhibieron más de 20 platos típicos, y donde la alegría de un buen plato de comida reunió a las familias y amigos; como antaño en una buena mesa servida a la arequipeña.