El VRAE
El VRAE

Con ese nombre se conoce al Valle de los Ríos Apurímac y Ene, el mismo que atraviesa las regiones Cusco y Ayacucho. Junto con el valle del Huallaga constituye la mayor zona de producción de hoja de coca y de pasta básica, y por siempre ha sido reducto primero de los terroristas y hoy de los terroristas, narcoterroristas y narcotraficantes puros.

El pasado sábado en la tarde, Keiko me pidió que la acompañe al VRAE; iríamos al corazón mismo del valle, a la zona caliente, y por tierra. Partimos en bus a las 10 p.m. y llegamos a Huamanga las 8:25 a.m. del domingo. Del bus pasamos a camionetas pick up y comenzamos por un camino de 5-6 horas pasando por todos los pueblos: Pampachacra, Quinua, Tambo, Machente, Rosario y finalmente San Francisco, el centro e ícono del VRAE ayacuchano. En cada pueblo, la gente vitoreaba fervientemente a Keiko. Sin más seguridad que sus dos guardaespaldas, la caravana se detenía, ella improvisaba un pequeño mitin, le hacían regalos, le alcanzaban oficios y seguíamos el camino.

En dos localidades entramos a la comisaría. Están en condiciones deplorables. Apenas una línea telefónica que funciona a veces, sin internet, y cero equipamiento, salvo las armas. Los policías que desde allí nos defienden son unos héroes.

Terminado el mitin mayor de San Francisco, y cuando ya debíamos regresar a Huamanga a tomar el bus nocturno de regreso, una delegación de Quimbiri, al otro lado del puente, en Cusco, convenció a Keiko de ir allá, pues la población la esperaba. Este último mitin terminó sobre las 6 p.m. y empezamos el regreso a Huamanga, donde con lluvia llegamos sobre las 11 de la noche a tomar el bus de retorno; 10 horas y media después, el lunes a las 9:30 a.m., llegamos a Lima.

En el bus de regreso le pregunté a Keiko qué sentido tenía hacer 36 horas por tierra, con lluvia, sobre pistas malas, para saludar a una población que a todas luces ya es en su mayoría fujimorista. Me contestó que mientras no se resuelva el problema del VRAE, el Perú no estará en verdadera paz. Que ella quería que los miembros de su equipo que la acompañamos (fuimos 4) veamos directamente que en el VRAE no hay energía trifásica y, por tanto, no se pueden establecer industrias o agroindustrias; que la pista Huamanga-San Francisco, que en el año 2000 ya estaba presupuestada, sigue siendo una peligrosa trocha afirmada (salvo los primeros 30 km, que sí se llegaron a asfaltar); que las instalaciones y facilidades de las fuerzas del orden son paupérrimas, inversamente proporcionales al valor de sus hombres. Que con 8,500 hectáreas de café y 17,000 de cacao, sí se tenía potencial de desarrollo alternativo, pero que requería atención y no abandono por parte del Estado.

Era la tercera vez que Keiko visitaba el VRAE por tierra, pero aprovechó su capacidad de imán como candidata líder en las encuestas para que periodistas de Panamericana, ATV, América, etc., y a través de ellos todo el país, veamos la verdadera realidad del VRAE desde el suelo, y no desde un helicóptero.

El VRAE requiere de un ambicioso plan de desarrollo integral. Esperamos pronto iniciarlo.