Hace cuatro años Ruth Quispe Gutiérrez perdió sus dos piernas y tres dedos de la mano izquierda a raíz de un fatídico accidente que se produjo en la carretera Binacional, a la altura del desvío Desaguadero- Huacullani, producto de la imprudencia del chofer de un bus de la empresa Julsa en el que retornaba de Moquegua a Puno.
SIN APOYO. Desde el día del incidente, afirma la madre de familia, solo recibió 18 mil soles del SOAT, suma que fue insuficiente en los siete meses que tuvo que someterse a un tratamiento en el hospital Almenara de Lima. En los posteriores años, Ruth Quispe tuvo que asumir el tratamiento de su recuperación física y psicológica con sus propios peculios, pues Julsa se desentendió de ella.
PROCESOS. Ante la evasión de la empresa de transportes, Quispe Gutiérrez denunció al chofer del bus y a Julsa por desentenderse de su tratamiento y recuperación, exigiendo una reparación civil; sin embargo, sostiene, hasta ahora no hay respuesta favorable en el proceso civil que se ventila en el Primer Juzgado Mixto de Juliaca; peor aún, el caso corre el riesgo de archivarse, conforme al alegato de la parte contraria. Además, según la víctima de la empresa Julsa, el otro proceso penal permanece estancado en la Fiscalía de Desaguadero.
"Cada dos meses debería viajar a Lima, pero por falta de recursos no puedo terminar con mi tratamiento", lamentó la madre de familia. Ella solicita transparencia a los magistrados en el proceso, ya que para este 30 de octubre se programó la audiencia en la que peritos del Poder Judicial emitirán un reporte previo a la conclusión del mismo.
El proceso que sigue fue abandonado por falta de recursos para pagar a un abogado que asuma su defensa, contó finalmente Ruth Quispe.

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