CASMA. Terror. Es lo que vivieron 15 pasajeros que a bordo de un bus de la empresa Tepsa que los trasladaba de Lima a Chiclayo tuvieron que raudamente bajar del vehículo a fin de evitar ser presa del fuego que abrazó la unidad a veinte minutos de la provincia chimbotana de Casma.
La oportuna intervención de doña Sofía Chucan Alarcón evitó la desgracia, porque fue la que se percató del siniestro tras retirarse del baño químico y avisar a la terramoza que olía a jebe quemado. Lo que permitió que se pusiera en alerta a los demás pasajeros, quienes desesperados bajaron de la unidad. "A Dios gracias no salvamos de una tragedia", expresó aún asustada tras mostrar su preocupación que los empresarios transportistas no revisen al milímetro sus vehículos que prestan servicio a personas. Incluso dice presumir que una persona viajaba en la bodega, porque nadie se explicó como es que apareció alguien en la bodega que desesperado tiraban las encomiendas y los maletines de los pasajeros. Sólo algunos paquetes se salvaron del fuego.
En tanto, que el agraviado Omar Adriazola Quispe lamentó que el extintor del bus no funcionara, porque recuerda que vanos fueron los esfuerzos por utilizarlo para apagar el fuego. Al igual que doña Sofía aseguró que perdió sus pertenencias y solo pudo salvar los que llevaba en mano. Dijo que esto demuestra una vez más que el programa Tolerancia Cero no funciona en las carreteras del país y menos previene desgracias. Mientras que el joven pasajero Alejandro Avalos Ríos dijo que fue el susto más grande de su vida el que vivió la madrugada del martes. El hecho ocurrió a las 2:00 de la mañana.
TENSIÓN. Kelly Llasahuanga Sánchez dijo que es triste que aún los empresarios del transporte no entiendan que el servicio que prestan a las personas tiene que ser seguro donde las posibilidades de una desgracia fatal sean nulas. "Fue un momento desesperante donde todos gritaban y bajaban para salvar sus vidas", recordó aún tensa. Cecilia Ruiz Castillo al igual que Doris Castro de Camacho lamentaron la falta de previsión en salvaguarda de la vida humana. Entre los pasajeros también figuran Isolina Ruiz de Orbegozo, Neil Ballena Ramírez, Giancarlo Lamadrid Cotrina, Evelin Maradiegue Cabrera y Vanessa Sierra León. Todos luego de que no resolvieran su queja ante la administración de Tepsa, se dirigieron a Indecopi.
Allí por tratarse de un caso grave esperaron infructuosamente la atención de la jefa, Magaly Guzmán Terrones, quien dijeron estaba en una reunión. Los atendió una trabajadora, mientras la secretaria y el vigilante impidieron el trabajo de la prensa, que defendía a los agraviados. Guzmán nunca dio la cara, siempre para en reunión. El administrador de Tepsa Luis Valencia adelantó que sí escucharon a los pasajeros y que si conciliación prospera en buena hora, caso contrario pueden hacer valer su presunta violación a sus derechos en la vía legal.
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En la carretera se arde ómnibus de Tepsa
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