PAITA. Al promediar las 10 de la noche comenzó un oleaje anómalo.
Las aguas del mar se retiraron a 50 metros de la playa y volver con fuerza para salirse por la calle Alfonso Ugarte llegando hasta la Junin, al pie de la plazuela Bolognesi. Varias pequeñas embarcaciones quedaron varadas en la playa. Fueron momentos de tensión y alarma para los paiteños. Mientras esto ocurría un incendio afectó una panadería en la calle Meléndes. En el Muelle Turístico Municipal numerosos pescadores apostados a lo largo de su estructura estuvieron a la expectativa de lo que pudiera ocurrir con sus lanchas fondeadas, en un clima de tensa calma, ante la llegada de la onda expansiva del tsumani, que fue consecuencia del terremoto de gran magnitud que azotó Japón.
No obstante la Policía y Serenazgo mantenían cerrado el acceso al Malecón Jorge Chávez, aledaño al muelle Fiscal, por ser zona de riesgo, después de retirar a toda la gente que se encontraba en las inmediaciones. Hasta la zona había llegado el representante de Defensoría del Pueblo, César Orrego Azula, y el vicepresidente regional Maximiliano Ruíz, para una inspección inicial.
EVACUACIÓN. Pequeños grupos familiares se retiraban la tarde de ayer de la parte baja de Paita en busca de refugio. Había quienes se retiraban del centro de la ciudad, de sectores como El Zanjón, jirón Ancash, Junín, entre otros, con dirección a las casas de sus familiares en zonas altas como Fonavi, Marco Jara. Y para ello sólo llevaban consigo ropa.
Una mujer, que junto con su hija, se retiraba de la calle Alianza a zonas seguras, mencionó que no se les había informado de lugares de refugio, donde debían ir.
Estos se confundían con las personas, que trabajan en el centro de Paita y alrededor de las seis de la tarde con sus mochilas en la espalda se retiraban caminando hasta la altura de El Mirador, donde recién podían abordar movilidades para dirigirse a las localidades donde residen.
No obstante a esta hora había quienes permanecían en las inmediaciones de la plaza de Armas y cercanos a la orilla del mar, pese a que un vehículo de la Municipalidad, con el teniente alcalde a la cabeza, que asumió la presidencia del Comité provincial de Defensa Civil, perifoneaba para que abandonen el área, porque había tiempo para llegar a zonas seguras.
Les indicaban que un punto de refugio era el estadio Hermanos Cárcamo, al que pedía llegaran por la zona de El Boquerón. Otro punto de refugio era la Basílica de la Virgen de las Mercedes, sin embargo la gente no llegaba a este lugar para protegerse del eventual tsunami.
EXHORTACIÓN. El jefe de la Capitanía de Puerto, Capitán de Fragata Bruno Fatur, pedía a la población que se retire a zonas seguras y señalaba que iban a haber policías y vigilancia. "Ante todo está la vida", remarcaba, para exhortar a no pelear ni discutir ante este momento de alarma.
Es probable que la ola que pasa a gran velocidad pueda causar daños y perdidas de vidas, estimó. Dijo que parte de la población estaba respondiendo, pero otros se mostraban reacios y estaban esperando el último momento.
Una mujer que domicilia en el sector San Mateo se quejó de que un mototaxi estaba cobrando 5 soles para evacuarlos a la zona alta.
NO ESTÁN PREPARADOS. El teniente alcalde de Paita, Wilder Remicio, asumió la presidencia del Comité Provincial de Defensa Civil, en vista que la emergencia encontró al alcalde realizando gestiones propias de su cargo en Lima. Admitió que Paita no tiene un plan de contingencia, no está preparada, y en los simulacros la gente se ríe.
Mencionó que estaban colaborando en facilitar la evacuación la Gobernación, Hospital Las Mercedes, Capitanía del Puerto, y otras institucines que conforman el Centro de Operaciones de Emergencia.
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En Paita el mar se retiró varios metros y volvió con fuerza
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