Las obras en Huanchaco continúan en pleno verano, originando congestión vehicular, dañando la infraestructura del malecón, quitándoles sus ingresos a los pescadores artesanales y dejando una mala impresión a los veraneantes nacionales y extranjeros.
Para descargar la gavilla de construcción se necesitaron seis volquetes, dos excavadoras trasladaban este material debajo del muelle y por toda la orilla de la playa. La imagen que dejó fue lamentable, el mar se encontraba de un color marrón similar al de la época de lluvias como el fenómeno del niño.
Los tablistas, pescadores, vendedores, restaurantes y veraneantes se han visto afectados por esta improvisación del alcalde, ninguno de estas personas puede realizar sus labores habituales con normalidad, están molestos y decepcionados del estado en que se encuentra Huanchaco.
Para los dueños de los restaurantes la situación es crítica, la administradora del restaurante "Pisagua" nos comenta: "Estas obras empezaron el miércoles, ha bajado la clientela, la playa esta fea y hay tráfico; esto debió hacerse antes". Para los turistas extranjeros esta acción daña la imagen de la playa, el ruido generado por el transporte público y privado más los camiones genera malestar en ellos.
Los turistas nacionales reaccionaron sorpresivamente, un visitante del sur del país comentó: "no pensaba encontrar la playa en este estado, el famoso muelle está cerrado y solo me queda caminar por el malecón." El alcalde Francisco Bazán Pinillos y el Gobierno Regional, deberán tomar otras medidas drásticas, ya que lo más probable es que para febrero esta obra sea deshecha por los oleajes anómalos que sufre el balneario.

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