"Es una mala pornografía"
"Es una mala pornografía"

TRUJILLO. El destacado escultor monumentalista, Miguel Soto, fue uno de los más duros críticos del monumento conocido como La Sirena, al cual siempre consideró indigno de una obra de arte. Hoy se siente satisfecho porque considera que esas críticas talvez han servido para la decisión que "han tenido a bien" tomar las autoridades del Municipio de Víctor Larco, para el retiro de la cuestionada sirena de la avenida Larco.

¿Por qué motivos debía ser retirada esta obra de la Av. Larco?
No sólo de la Av. Larco, a esa horrible figura desproporcionada completamente se le debe retirar de cualquier lugar, donde se le encuentre, es decir hay que extirparlo como un tumor cancerígeno; porque no es nada, ni como trabajo escultórico ni como concepción alegórica, y porque ni siquiera es una sirena que pretenden que sea, y que a la vez nada tiene que ver con nuestra cultura ancestral.

¿Cuáles son, a su entender, los defectos principales de esta obra?
Todos los defectos son principales en esta obra que fue impuesta por ignorancia y ensañamiento, y que desgraciadamente no reúne ninguna virtud. Escultóricamente es una aberración desproporcionada, como dije muchas veces: tiene unos brazazos y unas manazos de un campesino negro del sur y lo peor aún, uno es más grande que el otro. Tiene unos horribles glúteos desproporcionados, uno más chico que el otro. Su columna vertebral completamente descentrada, donde se impone odiosamente una cabeza hidrocefálica, la que completa la falta de simetría corporal de principio al fin, de esta pornografía mal hecha.
Como concepción alegórica de sirena es un disparate, ya que como todos sabemos, las sirenas son seres mitológicos extraordinarios, configurados en un ser que tiene de la cintura para arriba medio cuerpo de mujer bella, y de la cintura para abajo medio cuerpo de pez perfecto. Entonces teniendo estas mismas referencias desde sus creadores de la antigüedad, esa cosa amorfa e insípida no es ni será una sirena, nunca, y menos será todavía una obra de arte digna de respeto.

Pero se ha planteado que esta obra sea llevada a otro lugar.
¡Cómo pueden decir eso! Los pueblos por más humildes que sean merecen el respeto a su dignidad, y la escultura monumental justamente nace para eso, para plasmar su dignidad configurado sus mejores virtudes, o enalteciendo a sus mejores seres, en las principales plazas, calles, etc. para que sirvan de paradigmas a sus habitantes. Mal harían pues en trasladar una cosa que no sirve para nada, a otro lugar, donde tampoco servirá para nada, salvo claro que sea en la casa de quien se le dio por imponer su capricho, contra la voluntad popular.
Según me cuentan, ese señor J.J. Córdova creo, tiene muchas propiedades y mucho dinero. ¿Por qué pues no paga siquiera la demolición?

Se estima que el traslado llegaría a costar 17,000 soles, y en reemplazo pondrán una virgen. ¿Qué opinión le merece esto?
Pues pienso que otro error grande se va a cometer, señor alcalde (Carlos Vásquez), pues ese monigote debe destruirlo allí mismo y llevarlo como desmonte a algún relleno sanitario. Eso sería el máximo gasto que debería realizar la Municipalidad de Víctor Larco en bien de la vecindad.

Sobre Miguel Soto
Miguel Soto Camones es un destacado escultor, huanuqueño de nacimiento y radicado en Trujillo. Un sector de la crítica especializada lo ha considerado como el más grande retratista escultórico de los últimos tiempos; además tiene el mérito de ser el único discípulo del consagrado escultor monumentalista Artemio Ocaña. Sus obras engalanan diversas residencias y plazas del Perú y del extranjero. El artista huanuqueño se encuentra en plena realización de un ambicioso proyecto monumental de 3 niveles y 18 metros de altura para el poeta César Vallejo.