¿Los "pishtacos" en Lima? Se podría pensar que se trata de una película de ciencia ficción o quizá de una vieja leyenda andina, pero no es así. La escalofriante realidad es que una reciente investigación policial ha puesto al descubierto una organización criminal que asesina a personas para luego descuartizarlas y finalmente quitarles la grasa. Se investiga su implicancia en la desaparición de al menos 60 personas.
Los llamados "pishtacos" son personajes legendarios de la mitología andina que durante años han generado terror. El nombre deriva del vocablo quechua "pishtay", que significa cortar en tiras.
Estos macabros seres, descritos como ciudadanos extranjeros, según las leyendas solían degollar a sus víctimas y quitarles la grasa para luego venderla.
Todo esto parece haber dejado de ser parte de los mitos andinos. Así lo demuestra una increíble investigación realizada por la División de Secuestros (Divise) de la Dirincri.
MACABRA REALIDAD. Las investigaciones comenzaron con una información sobre venta de grasa humana a un laboratorio alemán en Lima. Pese a lo irreal que parecía el caso, los agentes especializados continuaron en busca de información.
Fue así que el pasado 3 de noviembre montaron un operativo en la empresa de transporte interprovincial Estrella Polar, en la avenida 28 de Julio, en La Victoria.
Allí detuvieron a Elmer Segundo Castillejos Agüero, Serapio Marcos Veramendi Príncipe, Hilario Cudeña Simón y Enedina Estela Claudio, quienes tenían en su poder galoneras con grasa humana.
Ellos fueron sometidos a intensos interrogatorios, en los que terminaron delatando su centro de operaciones: una cueva en Huánuco. Los policías tuvieron que caminar horas enteras hasta llegar a los poblados de Huancapallaca y Pillao.
Se esperaba encontrar a otros siete de los integrantes de esta temible organización, pero los detectives se dieron con la sorpresa de hallar un laboratorio con restos humanos que habían sido descuartizados a fin de sustraerles tejidos somáticos.
De acuerdo con las investigaciones policiales, el destino de la grasa humana era un laboratorio alemán. Se supo que cada galonera de esta grasa podía costar entre US$15 mil y US$20 mil.
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¡Escalofriante!: "Pishtacos" en Lima
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