PIURA. La vocación por la alegría de los salesianos, y el compromiso de los jóvenes para salvar a los jóvenes, han sido los aspectos cruciales que se han resaltado en el último día de la visita de las reliquias de Don Bosco a Piura.
Desde el sector oeste de Piura, donde la urna santa de Don Bosco llegó a la obra social salesiana Bosconia, Mons. José Antonio Eguren concelebró la santa misa junto al director de Bosconia, Pedro Dabrowsky.
El evangelio recordó a los asistentes estar siempre alegres en el señor, por lo que la homilía versó sobre la alegría salesiana de estar unidos, y trabajar por los jóvenes contagiándose de su alegría.
Mons. Eguren exhortó a los jóvenes a transmitir el mismo mensaje a sus semejantes porque también son responsables de la salvación de los jóvenes.
Cabe destacar que, en sus últimos minutos de vida, Don Bosco le dijo a su sucesor Don Rua: "díganle a mis muchachos que los espero en el paraíso".
Antes de finalizar la eucaristía el padre Vicente Santilli agradeció a Mons. Eguren, y el presidente regional César Trelles leyó el Decreto donde felicita a los salesianos por su obra educadora y formadora.
Por su parte, el padre Dabrowsky exhortó al público a comprometerse frente a las reliquias de Don Bosco y luego se veneraron.
Entre los numerosos asistentes se identificó a diversas delgaciones estudiantiles, así como el grupo de las damas salesianas. También estuvo la poetiza Elvira Castro de Quiroz.
La despedida de las reliquias se produjo a las 5.30 pm, salió de Piura en caravana rumbo a Tumbes.
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"Espero a mis muchachos en el paraíso"
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