En Chimbote está ocurriendo lo que se temía. El "silencio criminal" que se instaló en la ciudad tras la caída de la supuesta organización delincuencial, que por años operó en la región, no podía durar para siempre y hechos delictivos, cada vez más violentos, nuevamente empiezan a registrarse en este puerto.
Se trata de la extorsión, delito que por mucho tiempo parecía haber sido controlado por la policía, debido a que otros hechos delincuenciales como el sicariato, "chalequeo" y asalto a mano armada predominaban.
NO MIGRARON. Demasiado entusiasta el jefe de la Región Policial de Áncash, general PNP, Walter Sánchez Bermúdez, declaró que la delincuencia había reducido considerablemente en Chimbote, debido a que se había desarticulado a las principales bandas criminales y las restantes habían optado por migrar a otras ciudades del norte del país; sin embargo, la realidad lo golpeaba ahora en el rostro.
Y es que es evidente que el hampa no ha dejado este puerto, sino que ha ocurrido todo lo contrario, pues los delincuentes que antes mataban por encargo, "chalequeaban" obras y se asesinaban impunemente entre ellos, por el predominio territorial, ahora han decidido dar un giro a su accionar y realizar algo que para ellos es más seguro: extorsionar.
INCREMENTO. En menos de un mes se ha registrado hasta cuatro denuncias por este delito, siendo el más grave el ocurrido la madrugada del último viernes, en el distrito de Santa, cuando una banda de extorsionadores incendió un almacén de abarrotes con toda una familia en el interior, afortunadamente solo se registraron pérdidas económicas por más de 100 mil soles.
Una semana antes, otros delincuentes colocaron una carga explosiva en la casa de un empresario, situada en la cuadra seis del jirón José Olaya. Los maleantes procedieron de esta manera luego que ambas familias optaran por no pagarles el dinero que exigían.
CONOCIDO ACCIONAR. Lamentablemente esto no es nuevo, el año pasado la policía puso al descubierto a un interno del penal de Piedras Gordas, que desde su celda extorsionaba al menos 15 empresarios de la localidad. No obstante, hay muchos otros casos que mantienen ocultos debido a que las víctimas no denuncian por el temor que los maleantes provocan en ellas.
Los "pecados" que se tienen que cometer para que estos hampones te conviertan en su blanco, es prosperar en tu empresa, dar signos de que tu estado financiero ha mejorado, exponerse a que conozcan que desde el extranjero de envían dinero o si obtuviste un préstamo económico para repotenciar su negocio, en fin tener un poco de dinero es suficiente para que estos maleantes empiecen su "trabajo" de extorsión.
LAS MODALIDADES. Por lo general los maleantes se consiguen los números telefónicos de sus víctimas, ya sean estos el fijo o los móviles; luego empiezan las llamadas, es común que inicien con amenazar con matar a los integrantes de la familia si se niegan a cumplir lo que exigen.
Si la víctima cambia los números de los teléfonos o simplemente deja de contestar las llamadas de desconocidos, los delincuentes proceden a dejar sobres con cartas debajo de las puertas de las casas de sus víctimas, en ellas advierten que no andan con juegos y prueba de ello son las balas que dejan dentro del paquete.
Cuando esto no funciona, optan por radicalizar su medida y hace explotar cargas de dinamita o como en el último caso mencionado incendian la propiedad, sin importarles que haya personas en el interior.
DIFÍCIL LLEGAR A ELLOS. La facilidad con la que estos maleantes pueden adquirir diferentes chip de celulares a nombres de terceras personas, ha sido una gran dificultad para identificar a estos delincuentes. El nulo apoyo de las empresas de telefonía para brindar información sobre los supuestos propietarios de los números que son investigados por los detectives de Seincri, también ha sido un factor que a jugado en favor de los extorsionadores.
El que el agraviado no denuncie el hecho y negocio directamente con el extorsionador ha sido determinante para que este delito se incremente.
LA DELINCUENCIA NO GANARÁ. El jefe de la División de Investigación Criminal y Apoyo a la Justicia (Divicaj), comandante PNP, Jorge Pérez Llanos, reconoció que esta modalidad delictiva ha incrementado, pero señaló que ha dispuesto a su personal realizar el mayor esfuerzo para identificar a cada una de estas bandas. "Nos ayudaría mucho que las empresas de telefonía apoyen con la investigación proporcionando información en el menor plazo posible. Ahora con la tecnología que se tiene, se puede saber hasta de dónde se realizó la llamada", comentó el oficial. La policía recomienda nunca negociar con los maleantes y pese a las amenazas de muerte que realizan los maleantes, denunciar el hecho.

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