Las investigaciones realizadas por la División de Estafas de la Dirincri al clan familiar Quispe Rodríguez, dedicado a la falsificación de billetes, ha permitido establecer que una mafia colombiana está asesorando en el Perú y enseñando a los falsificadores a fabricar dólares y euros cada vez más parecidos a los auténticos.

Esta organización delictiva, que fue descubierta hace unos días con dos millones de dólares y un millón y medio de euros falsos, viene utilizando para el acabado herramientas de fabricación artesanal, pero más sofisticadas, que les dan a los billetes un terminado "casi perfecto", que lleva a las personas a confundirlos fácilmente como los verdaderos.

"Estamos investigando la presencia de un colombiano, quien es el que brinda la asesoría técnica", dijo un agente encargado de las investigaciones.

Los detectives de Estafas, al intervenir el inmueble de Sabina Blanca Villanueva Quispe, prima hermana del líder encarcelado Joel Ñique Quispe Rodríguez, "Ñique", ubicado en San Juan de Lurigancho, encontraron, además de las planchas de billetes impresos que estaban listos para el acabado final, las referidas máquinas.

Se informó que una de ellas, que llamó la atención de la policía, fue la máquina llamada "enmalladora", construida con una base de metal, tipo parrillita, con una manija y dos rodillos juntos, éstos últimos forrados con una tela tipo yute que presenta figuritas milimétricas.

Aunque parezca increíble -según indicaron- esta "maquinita pequeña" cumplía un "papel grande" porque daba la misma textura y el alto relieve de los billetes originales.

El jefe del grupo 10 de la División de Estafas, comandante PNP José Cruz Chamba, quien está al mando de las investigaciones, explicó que los billetes de diversas denominaciones, al ser cortados de la plancha, presentan una textura lisa, pero al ser pasados uno por uno en medio de los dos rodillos, por la fuerte presión, terminan con la textura y el alto relieve de los auténticos, por lo cual pueden ser confundidos fácilmente.

Según se pudo conocer, las planchas de los dólares y euros eran impresas de madrugada en una imprenta del centro de Lima y de allí trasladadas al inmueble de Sabina Villanueva Quispe en el jirón República de Polonia 732, urbanización Los Jazmines, en San Juan de Lurigancho.

En este lugar -prosiguieron- la mujer junto a su conviviente Oswaldo Panduro Collantes "Chiqui", su menor hijo retenido J.A.V.G. (13) y otras personas en proceso de identificación, se encargaban de darles el acabado con los retoques finales.

Antes de pasar por la máquina enmalladora -explicaron- los falsificadores cogían una aguja de "arriero" que introducían al billete, de tal forma que perforaba el orificio para que ingresen el supuesto hilo de seguridad. Acto seguido, con una jeringa colocaban el pegamento para fijar el hilo. Asimismo, utilizaban tintas especiales sujetas a control, que adquieren ilegalmente para la impresión de la denominación del dinero que al presionar en una pequeña tablilla de madera, tipo cuña, le daba el tono de color que cambia cuando se mueve, muy semejante al verdadero.

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