Festividad de San Sebastián, Patrimonio Cultural de la Nación
Festividad de San Sebastián, Patrimonio Cultural de la Nación

La fiesta del patrón de San Sebastián se remonta a 1920, año en que por primera vez se constituye un carguyo?q para realizar la celebración, sin embargo la fe del pueblo de ese distrito se extiende tiempo atrás, aproximadamente por los años de 1600, cuando una peste invadió la Ciudad Imperial cobrando la mayor cantidad de víctimas en el territorio, donde habitaban los descendientes de ayllus y panakas reales, que estaban siendo convertidos a la religión católica bajo el amparo de San Sebastián. Cuando parecía que nada más podía afectar a la antigua capital del imperio, en 1650 un terremoto destruyó casi todos los edificios coloniales que existían; esta tragedia destruyó también las esperanzas de un pueblo colonializado y maltratado por el yugo español. Es entonces cuando los moradores se acogen en sus oraciones, pidiendo a Dios aplacar la ira de la naturaleza.
La devoción crecía y en el imponente templo que se reconstruía en esa zona hacía falta la imagen de su patrón San Sebastián. Al darse cuenta de esta falta, Juan Cárdenas y Céspedes, quien fue el primer rector de la Universidad de San Antonio Abad, ordena al escultor sebastiano Melchor Huamán Mayta esculpir una talla grande de la imagen del soldado romano, en el preciso instante en que se apoya en un árbol esperando la hora de su muerte, luego de haber sido víctima de flechazos, ajusticiado por convertirse al cristianismo.
Han pasado siglos y la población se ha incrementado, al igual que su devoción por el mártir, que ahora es su abogado para interceder ante Dios por una gracia o por el perdón de sus pecados. "No se ha oído a ningún sebastiano decir que no haya sido tocado por la gracia de San Sebastián", aseveró el alcalde del distrito "champa", Julián Incaroca, quien se declara uno de los más fieles devotos.

CARGUYO?Q. Los carguyo?q surgen en 1920, y adquieren una gran importancia con los años, teniendo en cuenta que son los mayordomos, los encargados de organizar la fiesta con la colaboración de amigos y familiares. Al cargo central se suman los 19 carguyo?q más de cada una de las comparsas que acompañan en la procesión.

FIESTA. La celebración es de corte netamente católico, pero de color mestizo. Las danzas que llegan a rendir homenaje a San Sabastián surgieron en la época colonial y aún continúan haciendo su paso por las calles del distrito. El 19 de enero de cada año, la música y la algarabía anuncian que ha llegado la hora de agradecer con oraciones, cantos y danzas al mártir que defendió a los primeros cristianos. En este día se lleva a cabo la entrada de comparsas, actividad que es encabezada por las autoridades ediles del distrito y los mayordomos centrales.
Las más jovencitas del distrito llegan en la comparsa "Chunchachas", ellas se declaran defensoras del patrón. Desde la colonia hasta nuestros días persiste la "Mestiza Qoyacha", danza de acortejamiento en el que señoritas y jóvenes se enamoran. "Siqlla", "Canchis" y "Majeño" le dan el toque sarcástico a la celebración; en estas danzas se hacen parodias de los abogados, alcaldes y comerciantes de aguardiente de la colonia, respectivamente. Mientras que el toque de melancolía es puesto por los cantos de los "Qollas" y "Cápac negro".
También se presenta "Aucca chileno", que satiriza a los soldados del sur que invadieron el Perú en la guerra con Chile. También entran los "Saq?ras" y el infaltable "Cápac Chuncho", que rodean el anda del patrón para custodiarlo. Finalmente, desde hace 10 años hace su paso impecable la comparsa "Quilla", que es una agrupación que recoge danzas de diversas provincias de Cusco. También se presentan las danzas altiplánicas que provienen de la meseta del Collao.
Cuando todos han hecho su paso y con la luna en el cielo cusqueño, inicia la quema de castillos, mientras que en el interior del templo, la hermandad de cargadores junto a los carguyo?q limpian y visten a la imagen que al día siguiente será llevada en procesión.

20 DE ENERO. Camaretazos anuncian la llegada del día central, la población despierta para concentrarse en el templo y participar de las eucaristías y actos litúrgicos. Al mediodía se abren las puertas de la casa de Dios para dar paso a la imponente anda de San Sebastián, que es llevada en hombros de sus fieles a recorrer las calles del distrito. Paso a paso el mártir va acogiendo las oraciones y peticiones de su pueblo. Así, acompañado de danzas, antes que el sol se ponga, San Sebastián regresa a su templo.

PERACHAPCHI. Cuenta la historia que en la plaza mayor del distrito se plantaba un árbol de capulí. Allí se colgaban juguetes y objetos de plástico para que la población los arranque y se los lleve a casa como muestra de gratitud de los mayordomos por su participación y colaboración. En los últimos años esta costumbre se lleva a cabo en la puerta del cementerio, luego de la romería, y con un árbol de peras, de allí surge el nombre.

OCTAVA. Ya para despedir la fiesta, el domingo siguiente a la celebración, San Sebastián sale una vez más a recorrer las calles en procesión. Este día es especial para los sebastianos, pues se concentran para recibir la bendición de su patrón, a quien verán otra vez en su anda en junio, cuando se celebra el Corpus Christi.

HERMANDAD. Es única la forma en la que los cargadores llevan el anda de San Sebastián, atan con soga los maderos a sus hombros y hacen su paso descalzos. "Es un sacrificio que hacemos por nuestro querido patrón, el que defendió a los cristianos y fue ajusticiado. Nuestro cariño y agradecimiento es infinito porque es muy milagroso y bondadoso", refiere el presidente de la hermandad, Santy Durán Roque.