La visita a los cementerios es uno de los ritos más importantes que se cumplen por el Día del Padre. Así, cada tercer domingo de junio no sólo es una fecha para recordar a los seres queridos que fallecieron, sino que es un motivo para el reencuentro con la familia y con las costumbres ancestrales dependiendo de la ciudad o provincia.
PIURA. En esta fiesta donde la vida y la muerte se muestran con esplendor, las plegarias para el padre, hermanos, hijos, al amigo y hasta la música dan forma a la identidad de los piuranos.
En nuestra ciudad se ha comprobado que la gente es más religiosa y dedica de manera solemne a recordar a sus muertos, plegarias que elevan hacia el cielo, una vela, flores y evocar aquellos felices momentos que tuvieron junto a su ser querido cuando estuvo en vida.
"Vine a traerle flores a mi esposo que hace dos años dejó de existir", afirma Fernanda, que llegó desde Chiclayo.
Pero sin duda alguna no faltaron por allí las melodías de los Marichis Sol de Oro que se dieron cita en el c ementerio para cantarle a los padres en su día, ellos comentan que en varias ocasiones han brindado serenatas y con mayor razón cuando se trata de la conmemoración de éstos.
"Cantar a los muertitos no es nada raro. La gente quiere sentir a su ser querido a través de una canción",comenta unos de los músicos.
ARREGLO DE TUMBAS. El cementerio metropolitano cambió de cara, desde tempranas horas de la mañana niños y jóvenes acudían con flores en manos para coronar a sus difuntos, unos más que otros, para los de bajos recursos económicos los ramos de un sol eran suficiente para adornan la tumba de su ser querido, para otros con un poco más de dinero lo hacían a través de gigantografías, guitarristas, y un sin número de arreglos florales.

NO TE PIERDAS

