"El problema de los residuos sólidos nos aqueja a todos en la provincia, sin embargo, a nosotros nos han aplicado la ley del embudo, lo más ancho para Huancayo y lo más angosto para Chilca", manifiesta el subgerente de Servicios Comunales, de la comuna chilquense, José Larrazábal Sánchez.
El funcionario explica que hace dos meses el alcalde de Huancayo, Dimas Aliaga, y el subgerente de Servicios Públicos Locales, impidieron, de manera irresponsable, el ingreso de las compactadoras de Chilca al botadero controlado de El Edén, pese a que ambos municipios adquirieron el terreno de manera conjunta. "Chilca pagó el 40% para la adquisición del predio y aún así nos cerraron las puertas de El Edén, atentando contra la salud pública de nuestro distrito", precisa Larrazábal.
A consecuencia de ello, como es de conocimiento público, el recojo de residuos sólidos en el distrito de Chilca, fue esporádico, por lo cual los vecinos se vieron obligados a sacar su basura a las calles. "Tuvimos que buscar soluciones inmediatas y hoy hemos superado el problema de manera temporal. Actualmente, los residuos sólidos de Chilca vienen siendo depositados en terrenos privados del sector de Llamus (Auquimarca)", señala Larrazábal, asegurando que de no haberse tomado decisiones a tiempo, Chilca ahora sería un foco infeccioso.
Larrazábal refiere que la municipalidad de Chilca, presentó su plan de contingencia ante Digesa Lima, sin embargo, hasta el momento no han recibido respuesta alguna, por lo que tuvieron que plantear soluciones y confinar su basura en Llamus.

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