Hugo Pereyra sustentó investigación "De guerrero a mandatario"
Hugo Pereyra sustentó investigación "De guerrero a mandatario"

El pasado 23 de marzo se sustentó, en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos,  una investigación que contradice la famosa frase del historiador Jorge Basadre, quien afirmó que Cáceres “debió morir en la batalla de Huamachuco” para quedar así como un héroe inmaculado semejante a Grau y Bolognesi, evitando así su polémico paso por la vida política de la posguerra. Por el contrario, su autor, el diplomático e historiador Hugo Pereyra Plasencia, sostiene que la suerte estuvo del lado del Perú cuando Cáceres salvó ese charco del campo de Huamachuco con un espectacular salto ecuestre de su caballo, El Elegante, que le permitió sortear la cacería chilena, escapar de la muerte y proyectarse en la vida política peruana.

"De haber muerto Cáceres en la batalla de Huamachuco es muy poco probable que el primer régimen peruano estable, posterior al conflicto, hubiese tenido un perfil soberano tan definido con relación a temas tales como la defensa del plebiscito contemplado en el Tratado de Ancón para Tacna y Arica ante posibles presiones chilenas para modificar lo pactado, el tratamiento de la pesada deuda externa, y la pacificación interna del Perú. Es evidente que el país vencedor en la guerra hubiese preferido un régimen débil como el de Miguel Iglesias, con el propósito de influirlo en función de sus intereses", comentó a este medio Pereyra.

En ese sentido, indicó que Cáceres encarnó un perfil gubernamental enérgico durante la posguerra, que resultó ser fundamental para compensar la debilidad militar y económica del Perú en esos años de pobreza y de inseguridad del tiempo de la reconstrucción.

Aparte de confirmar sus extraordinarias dotes como militar (que motivaron a los chilenos a llamarlo, en tono épico, El Brujo de los Andes), Cáceres tenía valores políticos y sociales muy definidos y positivos. 

"Destaca el tipo patriotismo que ponía en práctica, que era para él, y para muchos peruanos de ese tiempo, una especie de sentimiento cuasi religioso. Ello también ocurrió en el caso del célebre Leoncio Prado y de otros protagonistas de esa época. Cáceres fue un auténtico paladín del Perú en tiempos de las feroces incursiones de las tropas invasoras chilenas a la Sierra. Fue el caudillo de un pequeño ejército regular, y de todo un pueblo en armas, que combatía desesperadamente con lanzas y hondas", sustentó.

Pereyra acotó que, al menos durante el período estudiado (1881-1886), Cáceres definitivamente no fue un político sediento de poder (como lo pintaron sus enconados enemigos pierolistas), sino un liberal respetuoso de la constitución y de las prácticas democráticas de ese tiempo.

"Tuvo también un marcado sentido indigenista, que se expresó en varios de sus escritos del tiempo de la guerra, donde exaltaba el valor y la generosidad de sus guerrilleros, en oposición al escaso patriotismo que mostraron muchos de los potentados de esa época. Al revés de lo que han afirmado historiadores de nuestro tiempo como Florencia Mallon y Nelson Manrique, Cáceres mantuvo una férrea alianza con los guerrilleros campesinos (a los que se dirigía en quechua) más allá de la campaña de la Breña , en tiempos de la dura guerra civil entre caceristas e iglesistas que corrió entre los años 1884 y 1885", explicó.

La investigación confirma la enorme importancia de Andrés Avelino Cáceres para la historia peruana y, en especial, con relación al tiempo que le tocó vivir, que fue quizá el más terrible de la historia peruana del siglo XIX. La tesis doctoral fue sustentada por llevó por titulo: De guerrero a mandatario: la génesis de Andrés Avelino Cáceres como personaje político peruano entre 1881 y 1886.