Peligro en Semana Santa. Como todos los años, miles de creyentes católicos acudirán a las iglesias de Lima para expresar su fe, sin saber que muchos templos son construcciones antiguas e inseguras ante un terremoto.

Durante un recorrido por varios templos de la capital se advirtió la debilidad de sus estructuras, ya que éstas no han sido refaccionadas desde hace años.

Una construcción que se encuentra en severo riesgo es la iglesia San Lázaro del Rímac, que data del siglo XVI. Su infraestructura de adobe podría desplomarse ante un terremoto.

Lo mismo ocurre en Nuestra Señora del Rosario (1555), ubicada en el jirón Trujillo, considerada la iglesia más pequeña del mundo. El templo está ubicado en una zona de alto riesgo del Rímac.

Doloroso testimonio. Sobre la dura experiencia vivida durante el terremoto del 15 de agosto de 2007, el relato del párroco Oscar Aquino Pérez, de la tradicional iglesia San Lorenzo, es sumamente esclarecedor.

"Ese día, me encontraba celebrando una misa cuando de pronto empezó a temblar la tierra. Los fieles se desesperaron, pues ante nuestros ojos el techo empezaba a rajarse rápidamente. Todo era confusión. Las personas corrían aterradas hacia afuera".

Después de esta experiencia, el religioso teme que un gran terremoto -que ocurriría en Lima en cualquier momento, según los sismólogos- sorprenda a miles de personas en el interior de los templos capitalinos, que datan de los siglos XVI, XVII y XVIII y donde sus estructuras son de quincha, adobe, caña y arena.

"Lo mejor que podemos hacer es estar preparados ante un terremoto", expresa Aquino Pérez. Sin embargo, la realidad es otra.

Atados de manos. Para realizar la mínima refacción en los monasterios, lo primero que se debe hacer es pedir una autorización en el Ministerio de Cultura, gestión que tarda entre seis meses y tres años.

Ello debido a que los templos, principalmente del Cercado y el Rímac, son considerados como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO debido a su antigüedad.

Las más destacadas por su longevidad son las iglesias San Sebastián (XVI), Las Nazarenas (XVII), De la Soledad (XVI), Virgen del Rosario (XVI), Santa Liberata (XVIII), entre otras. Pero la burocracia estatal no es el único obstáculo que tienen los curas, pues el otro gran problema es la falta de dinero para efectuar los trabajos.

"Debido a que mi iglesia tiene más de 200 años de antigüedad, debo pedir una autorización al Ministerio de Cultura para realizar unos arreglos en su fachada. Inicié tales trámites hace seis meses y felizmente me acaban de dar la autorización. Sin embargo, ahora no tenemos dinero para hacer las obras", resalta el párroco Aquino.

El padre recordó que las iglesias no cuentan con recursos propios y generalmente no reciben ninguna ayuda por parte de las autoridades municipales.

Ángel Arroyo - aarroyo@epensa.com.pe // Fotos: Yodashira Perez