Juliaca: Malditos del costal mataban para entretenerse
Juliaca: Malditos del costal mataban para entretenerse

No estaban dispuesto a caer ante la justicia, pretendieron huir, pero la maldad -como la mentira- tiene patas cortas. Tres presuntos integrantes de la banda de asesinos “Los malditos del costal” cayeron entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves en la ciudad de Juliaca.

Fue por un trabajo coordinado entre un equipo especial de agentes de la policía provenientes de Lima, Seincri Juliaca y la Fiscalía Provincial de Crimen Organizado.

La opinión pública ha esperado esta noticia durante muchos meses, puesto que la banda es la responsable de ocho homicidios contra mototaxistas, a quienes torturaron y aniquilaron de la manera más cruel para finalmente abandonar sus cuerpos en descampados.

TRAS LAS REJAS. La operación “Malditos del costal” se inició cuando eran aproximadamente las 8:20 de la noche del miércoles de esta semana, fue tras un intenso trabajo de inteligencia, el que permitió la caída inicial de Leonardo Mormontoy Casazola, sindicado como el líder de los criminales.

Fue detenido en el terminal terrestre de la Ciudad de los Vientos, minutos antes de que intentara fugar a Puerto Maldonado.

Fuentes policiales señalaron que tras confirmarse su identidad, los efectivos montaron un operativo de control de identidad en la unidad en la Mormontoy Casazola intentaba escapar. Fue con esta coartada que los agentes lograron tener contacto con el sospechoso y ponerlo finalmente tras las rejas.

Fue en las oficinas de la Seincri Juliaca, y tras confesar su participación directa en los crímenes, Mormontoy confirmó las identidades de los otros dos “malditos”.

DE MADRUGADA. Conocidas las identidades de los otros dos sujetos, personal policial llegado de Lima y Seincri Juliaca lograron capturar a Wily Pacha Huanca y Juan Jesus Córdova Quispe, quienes también habrían tenido entre sus planes escapar de la ciudad luego de conocerse la prisión preventiva dictada en contra de José Santos Cruz Benavente, prestamista detenido el lunes y sindicado por la policía como parte de la banda.

Tras ser identificados, ambos fueron llevados a las oficinas de la Seincri, en donde se supo que entraron en contradicciones y comenzaron a acusarse entre ellos por la responsabilidad de los asesinatos que mantuvieron en vilo a toda la región. Uno de ellos inclusive se puso a llorar durante el interrogatorio, al final los tres reconocieron ser los autores intelectuales y materiales de los crímenes.

POR UN CELULAR. Correo supo que la caída de los “Malditos del costal” comenzó en realidad hace algunas semanas. Uno de los objetos que le fue robado a Jorge Luis Calla Calloapaza (víctima) fue su smartphone, detalle clave en la investigación policial.

Conocido el tipo de teléfono y el número de línea, la policía trabajó en ubicar a su posesionario y con quién se comunicaba. Es así que tras ser localizados, la policía finalmente logró identificar al cabecilla de la banda y registrar conversaciones en los que se revela en detalle su accionar tras cada homicidio, como eliminar evidencias y el deshacerse de los cuerpos antes de ser descubiertos.

Sin saberlo, los “malditos del costal” ya habían aceptado ser parte de los banda de asesinos más letal que Juliaca ha conocido en los últimos años.

POR HOBBY. Según recientes estudios sicológicos, no existe un patrón definido en la conducta de un psicópata. Es por ello que tampoco existe explicación razonable para la motivación que llevó a los “Malditos del Costal” a eliminar de forma tan salvaje a sus víctimas.

En su declaración, uno de los detenidos señaló que fue tras cometer el asesinato de Jorge Luis Calla Calloapaza, que estos jóvenes criminales se llenaron de “confianza” para cometer nuevos crímenes, al no ser detenidos ni identificados por los agentes policiales, situación que los animó a cometer nuevos crímenes y a tomar cada nuevo hecho de sangre como un “hobby”, un pasatiempo, un juego macabro en el que acabar con la vida de sus víctimas era la motivación única y principal.

No necesitaban el dinero del empeño de la mototaxis, su desprecio por la vida se manifestaba en cada asesinato que saciaba su sed de sangre por poco tiempo, una especie de vicio.

FINAL DEL CAMINO. Otro de los detalles que se pudo conocer, es que tras golpear y secuestrar a sus víctimas, todas eran llevadas hasta la habitación de uno de los maleantes, lugar donde eran golpeados y torturados hasta provocarles la muerte.

Allí también eran maniatados e introducidos en un costal para que en horas de la noche, los cuerpos sean abandonados en zonas lejanas de la ciudad, este patrón fue seguido durante todos crímenes y que tuvo como punto final el asesinato del azangarino Luis Eduardo Apaza Apaza.

Es precisamente en este caso que se demuestra la crueldad y sangre fría de los hoy conocidos como “Malditos del costal”.

Según la declaración de Willy Pacha Huanca, su persona estuvo presente durante el hallazgo y el levantamiento del cuerpo de Apaza Apaza, hecho que tuvo lugar el pasado 7 de febrero en el sector de la salida a Arequipa, frente al grifo “San Román” donde curiosamente laboraba este sujeto.

El vigilante de este servicentro Willy Pacha fue testigo de cómo la familia buscaba intensamente a Luis Eduardo en la zona y cómo en medio de lágrimas y gritos de desesperación, los padres y esposa hallaron el cadáver de su ser querido dentro de un costal.

OPERACIÓN. La Policía Nacional del Perú pudo conocer que estos tres sujetos estaban acostumbrados a hacer siempre lo mismo: tomaban el servicio del mototaxista, le indicaban el lugar hasta el Grifo San Román de la salida a Arequipa, allí le pedían que la joven víctima les ayude a cargar alguna caja y aprovechaban para atacarlo.

El más cruel sería el líder de la banda, Willy Pacha, quien según las confesiones se dedicaba a dar el primer golpe y luego también el último.

Ahora, estos tres sujetos tendrán que responder por las ocho muertes que han sido contabilizadas y que han indignado a todo el pueblo juliaqueño desde el mes de junio del año 2014.

Meses El terror para los mototaxistas inició en junio del 2014 cuando se encontró al primero de las ocho víctimas, todos eran muchachos muy jóvenes que apenas cumplieron la mayoría de edad.