La obra Villa Mercedes, que une la transitada Carretera Central con la Ramiro Prialé, se convirtió durante años en una promesa a la solución del caos vehicular en esta zona de la capital. Si bien los trabajos, aunque inconclusos, han representado un ligero alivio en el tráfico, resulta penosa la situación en la que actualmente se encuentra la citada autopista que ahora hasta podría ser sinónimo de basural.
Correo hizo un recorrido por esta zona y lo que encontró fue un abandono total de las autoridades, tanto en las inmediaciones de Villa Mercedes como a lo largo de la Prialé.
Con lo primero que nos cruzamos fue con un paradero informal de combis -nada menos- en medio de la Carretera Central. Estas unidades han tomado la única entrada destinada para los vehículos que van de la Carretera Central (sentido oeste-este) con destino a Huachipa.
Esto no solo genera desorden y tráfico vehicular, sino que representa un peligro para sus mismos usuarios que optan por este paradero debido a que encuentran unidades con destino a San Juan de Lurigancho, Rímac, La Victoria y hasta el Callao.
A solo unos cuantos metros, se puede observar como dos indigentes han hecho de esta zona su refugio, cubriéndolo con todo tipo de desperdicios.
SIN ÁREAS VERDES. Sin embargo, lo más grave es que la citada zona ya no cuenta con áreas verdes, sino amarillas y hasta negras. Esto debido a que luego de que los operadores de Conalvías (empresa que realizó la obra) se retiraran dejando grass en diferentes puntos, éstos no han sido regados ni un solo día, según comerciantes de ese sector.
Esto por ejemplo se puede ver en el intercambio vial al final de la Prialé. Allí no solo encontramos el grass completamente seco y amarillo, sino que ante la acumulación de maleza, desconocidos prendieron fuego y así más de 200 metros lucen negras.
Todo esto ocurre en las inmediaciones de Villa Mercedes, pero no acaba allí. A lo largo de la autopista se observa gran cantidad de basura, en especial en las cercanías del peaje.
Es decir, el dinero que se cobra por el pase de los vehículos y que Emape debía emplear en el mantenimiento y limpieza de las vías, simplemente no es usado para evitar el foco infeccioso en el que se ha convertido la Prialé.
Todo esto demuestra que este lugar es tierra de nadie, pues ninguna autoridad se quiere hacer responsable, como es el caso de la Municipalidad Metropolitana de Lima y el Ministerio de Transportes y Comunicaciones. Yoice Pacori - ypacori@epensa.com.pe

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